viernes, 24 de mayo de 2013

Visto para sentencia

 
Ayer fue un día duro. El 23 de mayo se celebró el famoso juicio ya aplazado por una vez. Las peticiones en nuestra demanda eran únicamente tres:  

-          Que el uso y disfrute de la vivienda se limitara conforme a la ley valenciana.

-          Que se compensara por la salida de la vivienda a quien no dejó ni sacar una toalla de allí tras pagar absolutamente toda la casa y el contenido de la misma en los últimos 15 años él solo.

-          Que la madre no entorpeciera el régimen de visitas.

-          Como la madre dice que las niñas corren peligro en la carretera al recorrer 30 km con su padre, proponer el cambio de 2 días por semana a 1 noche con pernocta.

-          Que los puentes se unan al fin de semana del progenitor que tenga a los menores.

-          Que las decisiones sobre las menores no se tomen de forma unilateral sino que se tomen de forma conjunta conforme a la patria potestad.

Cosas simples y lógicas, ¿verdad? Pero es que hay quien lucha contra una persona cuya única intención es sacar tajada independientemente de a quién pise o a quién dañe. Y lo que es más duro... ¡importándole un pepino el dolor de sus hijas! No es consciente de que más pronto que tarde, le pasará factura.

Ella tenía citados millones de testigos y él sólo uno, el detective que demostraría que la madre tiene la solvencia económica que dice no tener para afrontar sus gastos. Sin duda ella había estado en la peluquería, iba maquillada y bien vestida, mal recomendación por parte de su abogado cuando tiene un juicio en el que va a defender su escasa solvencia económica.  
Yo era uno de los testigos por parte del abogado de ella, algo que todavía me alucina. Su única pretensión, que además preguntó durante 4 veces en el juicio hasta que el juez tuvo que decir que no procedía la pregunta, era saber cuánto cobro. Parece que duele muchísimo saber que tu exmarido vive con alguien con más soltura económica de la que ella tuvo jamás pero evidentemente yo me la he ganado a pulso, nadie me ha regalado nada y me ha costado muchísimo llegar a donde estoy.  

Como yo estaba citada por la parte contraria, cuando se quedaba vacía una silla de su círculo, me daban ganas de cambiarme de silla, ir a sentarme allí con la ex, la hija, la exsuegra, los profesores, los psicólogos, el abogado que me había citado… y decirles; “hola, yo estoy citada por vuestra parte. ¿Qué me contáis?” pero realmente era un grupo de marujas en el que yo no pintaba lo más mínimo. Creo que nunca en la vida podría estar con personas más opuestas a mi.  
La sopresa fue que M estaba allí. La madre la llevaba a testificar contra su padre. Es curioso cómo la utiliza cuando le conviene. La cría estaba allí, rodeada de adultos, crecidita en ánimo y autoestima porque la habían implicado en algo de adultos, cosa que nunca hace, principalmente su madre. Una niña de 13 años que no sabe decidir si se compra una camiseta u otra, si ve la tele o lee, poco puede decidir en un entorno alienado. M no fue capaz de mirarnos a la cara ni a su padre ni a mi. Se sentía avergonzada y mal e imagino que temerosa de los acontecimientos. A su padre o le dio un beso pero yo me acerqué a ella, nos dimos dos besos y le dije que me daba mucha pena de que estuviera en ese circo. Ella dijo que no. Le dije que iba a ser muy duro y que esperaba que fuera consciente de ello. Ella dijo que no. La abuela materna estaba a su lado y ella algo crecidita pero soy plenamente consciente de que mis palabras le calan mucho más hondo que las de su madre sencillamente porque sabe que nunca le miento, que siempre la apoyo cuando lo necesita, que estoy ahí aunque no se lo diga, que la quiero y que siempre puede contar conmigo. A su madre, sin embargo, se la tienen que ganar. Es una lástima.

No quiero adelantar acontecimientos pero creo que el juicio no fue mal. Quedó claro que su madre está trabajando, no dejaron a la menor testificar aunque sí le harán exploración judicial (desconocemos para qué aunque intuimos que por el régimen de visitas), los puentes quedaron solucionados, la compensación por uso y disfrute de la casa también y además el uso y disfrute se limitará a máximo 4 años (al menos así se indicó en el juicio).  

Esperamos ahora, con los dedos cruzados… la sentencia. Ojalá por fin se haga justicia. Una madre que únicamente quiere dinero y que le importa un pimiento el bienestar de sus hijas deja para mi mucho que desear no sólo como madre, sino como mujer y persona.  

Lo mejor de todo  el día de ayer fue saber que tus mejores amigos NUNCA te dejan solo en los momentos en los que más les necesitas. Allí estuvieron con nosotros sin comer desde las 12:15 que empezaba el juicio hasta las 18 que terminó. La entrada en él fue a las 16:15. Nos reimos, recordamos y hasta el detective se lo pasó bomba. Es increíble saber que somos capaces de reirnos incluso cuando los momentos son más duros. Resiliencia. Adaptarse o morir. Pararse o avanzar.