viernes, 16 de agosto de 2013

El terror - la vuelta a casa

Ayer fuimos a recogeros para la vuelta a casa con vuestra madre. La abuela dice que ya M se levantó mal, con mala cara y nada alegre. Luego se le pasó... pero la vuelta ya le empezaba a afectar.
 
Pasamos la tarde genial y cuando llegamos a vuestra casa y subimos los escalones con la maleta para tocar el timbre, se abrió la puerta del ascensor. Vuestra madre apareció por ella y pudimos ver cómo el terror invadía vuestras caras. Se hizo el silencio. A nos miraba a unos y a otros sin saber qué hacer o qué decir. M sencillamente bajaba la cabeza y no miraba a ninguna parte.
 
Es triste, muy triste que cada retorno sea sí. No he dejado de pensar en vosotras en todo el día porque imagino que anoche vivisteis un infierno en casa.
 
Sólo espero que M haya podido cambiar el discurso a su madre y en lugar de pedirle que se calle diciendo que "estoy harta" haya podido decir por fin "me haces daño"
 
El destino únicamente sabe lo que nos depara.

lunes, 12 de agosto de 2013

El reencuentro

Han pasado muchísimas cosas en los últimos meses. Llevaba 6 meses sin verlas y ayer se produjo el reencuentro. En estos 6 meses hemos tenido que lidiar con muchas broncas y movidas pero finalmente hemos retomado el camino.

Recopilo brevemente todo lo ocurrido en estos 6 meses:

-         Hubo sentencia. Ha sido favorable a vuestro padre en el sentido de que todo lo que pidió se ha concedido; ahora vuestra madre tendrá únicamente 4 años de uso y disfrute de la vivienda y luego deberán liquidar gananciales; ahora los puentes los pasaréis con quien estéis el fin de semana así que podremos hacer más cosas cuando haya varios días libres.

-      Supimos en la llegada de la sentencia que finalmente tomaron declaración a M pero que su declaración no tuvo ninguna repercusión en la sentencia porque el régimen de visitas ha cambiado a mejor.

-        Este verano, debido a la espera de la sentencia, M y A han pasado el tiempo con los abuelos paternos. Su padre ha ido a pasar con ellas los fines de semana que no trabaja. M estaba muy acorazada, saltaba el llanto en cualquier momento. Finalmente explotó el día en que su padre le preguntó por qué no le había contado que había ido al juzgado. Se puso a llorar con la abuela a decirle que el problema que tiene soy yo, nadie más. Que no le caigo bien y que no quiere verme. Los motivos eran que soy feliz, que tengo trabajo, que tengo carrera y que viajo. Evidentemente… compararme con su madre le hace muchísimo daño. Yo tranquilicé a todo el entorno indicándole que M no tiene problemas conmigo, sino con su madre… y que tiempo al tiempo. Si las motivaciones de caerle mal fueran otras del tipo que la obligo a comer con la boca cerrada, que tiene que recogerse su habitación o que la trato mal… me preocuparía, pero nada de esto ocurre. Sencillamente todo lo contrario. Le caigo mal por todo lo positivo que hay en mí. Curioso cuanto menos.

-       Decidimos esperar un tiempo hasta producirse el encuentro. Y este se produjo ayer; 6 meses hacía que no las veía.

Llegamos a casa de los abuelos sin ellos saber que yo iba en el paquete. Nada más entrar la pequeña vino a abrazarme aunque tímida pero M se quedó rezagada. M se levantó del sofá, me dio dos besos y entré en la cocina con la abuela mientras su padre se quedaba con ellas. No tardé ni un minuto en escuchar a su padre preguntarle qué le pasaba. Yo había visto sus ojos humedecerse y sabía perfectamente lo que iba a ocurrir. Ha ocurrido tantas veces ya aunque es la primera vez que le ocurre conmigo que estaba totalmente tranquila y serena. Di unos minutos antes de salir de la cocina y me senté frente a ellos. Entonces M arrancó a llorar y cruzó los brazos. Cuando me acerqué y pregunté qué pasaba me dijo que nada y que ella se quería ir. Empezó a llorar y no era capaz de mirarme a los ojos. La abracé y le dije que no se preocupara, que íbamos a hablar y que todo iba a quedar solucionado. Ella me dijo que no, que no tenía nada que hablar conmigo, que si yo estaba allí ella se iba. Así que le dije que de eso nada, que de allí no se iba nadie y que después de hablar sería yo quien decidiera si me iba o me quedaba. Ella negaba continuamente con la cabeza así que le dije que sabía perfectamente lo que le estaba ocurriendo y le dije que hablaríamos y en un rato se sentiría mejor. Ella lloraba, no podía respirar… Así que les pedí a todos que se fueran (a su padre, a su hermana y a la abuela), la abracé en el sofá y le dije que cuando dejara de llorar hablaríamos.

Estuvo llorando unos 15 minutos mientras permanecimos en silencio. Ella no rechazaba mi abrazo y además me cogía de la mano. Yo sabía que sólo era cuestión de tiempo. No había rechazo, había rabia, irá, decepción, arrepentimiento…

A los 20 minutos le dije que subíamos a la habitación a hablar y ella accedió. La cogí de la mano y no la solté durante casi 2 larguísimas horas para el resto de la familia pero a mí al menos se me pasó rápidamente. Le pregunté si empezaba yo o empezaba ella y me pidió que empezara yo.

Dos horas dan para mucho así que resumo brevemente lo que le conté; volvimos al último día en que nos vimos; el día del juicio. Le dije que no me gustó que estuviera allí (tal y como le dije delante de su abuela materna), que no besara a su padre, que no fuera capaz de mirarle a la cara y le dije que sabía que tuvo movida con la abuela por besarme a mí. Me confirmó que la abuela le echó la bronca por haberme besado y me explicó que tuvo que decirle a su abuela que me había besado por educación. Me contó que estuvo yendo a la psicóloga hace un año y que la psicóloga le dijo que por educación tenía que besar a la gente. Esta conversación ya la habíamos tenido ella y yo en varias ocasiones porque siempre que está con la familia materna, no besa a la familia paterna. La educación está por encima de todas las cosas pero teniendo en cuenta que su madre el día de su comunión no besó a la abuela paterna retirándole el beso delante de todo el mundo… me espero cualquier cosa. Le expliqué a la niña que en ese momento demuestra tener más educación que su entorno pero que bueno… que cada uno aprende dependiendo del entorno en el que se mueva.

Le conté cómo me había sentido yo, cómo se había sentido su padre, cómo habían sido estos meses… Y finalmente en su turno ella arrancó contándome cosas que me resultaron muy pero que muy interesantes para entender su comportamiento y su dolor.

Me explicó que cuando fue a declarar la familia de su madre pasó semanas haciéndole preguntas sobre lo que había ocurrido en la sala del juicio. Dice que como el juez le aseguró que de allí no saldría nada, ella no quería contar nada. Dice que su abuela y su madre la presionaron tanto que en una comida en la casa de los abuelos se puso a gritar a decir que estaba harta y que si lo llega a saber NUNCA JAMÁS hubiera ido a ese juicio. Yo, pensé: “ala, señora, ya tiene usted ahí una muestra del dolor que provoca en su hija”. M me dijo que ella le contó al juez que le parecía genial lo de los puentes con quien estuvieran ese finde y que no habló mal de nadie. Yo, por supuesto, no pregunté. Me dijo que después de presionarla tanto su familia materna, su abuela un día le dijo: “si quieres me lo cuentas y sino… no”. Así que le dije que claro… que primero presión y luego como por ahí no traga… pues intento por otro lado. Muy triste cómo tratan los sentimientos de esta pequeña en la familia materna.

Me contó que su madre le dice que “ella no se tiene que preocupar por cosas de mayores y ya está”. Yo le conté que eso no vale, que decirle que no se preocupe no evita que no lo haga. Es como poner tiritas en heridas que sangran y que finalmente saldrá la sangre a borbotones. Le expliqué que las cosas que duelen se hablan.

Ella me comentó que está harta, agotada y completamente cansada de tener que dar explicaciones a su madre de cada paso que da con nosotros. Dice que necesita estar tranquila, que necesita que nadie la agobie. Me volvió a contar algo que ya me ha contado en muchas ocasiones la pequeña y es que cada vez que vuelven a casa la madre les pregunta absolutamente todo lo que han hecho los días con nosotros. M me contaba que si no se lo cuenta todo, absolutamente todo, luego la hermana le cuenta y la madre pasa tres días sin hablarle. Dice que hable o no hable siempre tiene lío. Me contó que siempre que suben a casa su hermana y ella se miran para saber quién cuenta primero porque será quien se lleve la bronca. Me contó también que su hermana sigue mintiendo mucho y que su madre se enciende más y más. Yo le dije que TODOS sabemos que A miente mucho como estrategia  y que su madre no cree a A, que no se preocupe (cruzo los dedos para que así sea). Ella decía que no lo tiene tan claro.

Le pregunté qué es lo que a su madre le sienta tan mal. Me dijo que no soporta que no le cuente todo, que no soporta que en nuestra casa se comporte de un modo diferente a como lo hace en casa de su madre (imagino que por las normas, pero le expliqué que nadie actúa igual en entornos diferentes). Me dijo que tampoco soporta cuando tiene conversaciones conmigo o con su padre y que quiere saber absolutamente todo. Y que entonces critica todo. Y que le cuente lo que le cuente lo critica.  Y aunque no lo cuente, la critica. Dice que luego pasan tres días sin hablarse y que el ambiente es muy malo.

Me dijo que necesita sentirse bien en los dos entornos. Me confirmó que con nosotros no tiene problemas y creo que es cierto, por eso revienta siempre con nosotros. Aquí tiene confianza y se siente querida. Dice que quiere que su madre y su padre sean felices pero que por favor la dejen en paz y no la hagan sufrir más.

Le conté que en este caso no puedo hablar con su madre pero que me encantaría. Le dije que por favor cambie en su diálogo lo de “estoy harta” por “mamá me haces daño” porque estoy segura de que así sufrirá menos puesto que entiendo que su madre cambiará su registro. Me dijo que pone mala cara cuando tiene que venir con su padre porque tiene miedo a la vuelta, al enfado de su madre haga lo que haga, diga lo que diga, cuente o no cuente.

Me dijo que no tiene ningún problema conmigo, que sabe que la quiero, que se lo demuestro y que lo que sentía al ponerse a llorar era arrepentimiento porque realmente no está mal conmigo, sino con lo que le está ocurriendo. Me contó que se sentía terriblemente desgraciada de pensar que por su actitud y sus comentarios su padre y yo podíamos no estar juntos.

Al salir de allí los abuelos dijeron que parecía otra niña, que parecía como que se le había relajado la cara, el espíritu. Dicen que no la habían visto tan bien desde antes del juicio. Dicen que hago magia con ellas y que no se lo explican.

¿Magia? Más bien saco ese dolor que otros meten. Le conté que JAMÁS le perdonaré a su madre el daño que les ha hecho y que les hace pero que, en este caso, la respuesta está en ella únicamente. Debe decirle a su madre el dolor que le provoca. Es la única forma que se me ocurre de calmar su dolor. Y, por supuesto, estar ahí… aunque me cueste muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho tener que seguir luchando por niñas que sufren por la poca capacidad de los adultos.


viernes, 24 de mayo de 2013

Visto para sentencia

 
Ayer fue un día duro. El 23 de mayo se celebró el famoso juicio ya aplazado por una vez. Las peticiones en nuestra demanda eran únicamente tres:  

-          Que el uso y disfrute de la vivienda se limitara conforme a la ley valenciana.

-          Que se compensara por la salida de la vivienda a quien no dejó ni sacar una toalla de allí tras pagar absolutamente toda la casa y el contenido de la misma en los últimos 15 años él solo.

-          Que la madre no entorpeciera el régimen de visitas.

-          Como la madre dice que las niñas corren peligro en la carretera al recorrer 30 km con su padre, proponer el cambio de 2 días por semana a 1 noche con pernocta.

-          Que los puentes se unan al fin de semana del progenitor que tenga a los menores.

-          Que las decisiones sobre las menores no se tomen de forma unilateral sino que se tomen de forma conjunta conforme a la patria potestad.

Cosas simples y lógicas, ¿verdad? Pero es que hay quien lucha contra una persona cuya única intención es sacar tajada independientemente de a quién pise o a quién dañe. Y lo que es más duro... ¡importándole un pepino el dolor de sus hijas! No es consciente de que más pronto que tarde, le pasará factura.

Ella tenía citados millones de testigos y él sólo uno, el detective que demostraría que la madre tiene la solvencia económica que dice no tener para afrontar sus gastos. Sin duda ella había estado en la peluquería, iba maquillada y bien vestida, mal recomendación por parte de su abogado cuando tiene un juicio en el que va a defender su escasa solvencia económica.  
Yo era uno de los testigos por parte del abogado de ella, algo que todavía me alucina. Su única pretensión, que además preguntó durante 4 veces en el juicio hasta que el juez tuvo que decir que no procedía la pregunta, era saber cuánto cobro. Parece que duele muchísimo saber que tu exmarido vive con alguien con más soltura económica de la que ella tuvo jamás pero evidentemente yo me la he ganado a pulso, nadie me ha regalado nada y me ha costado muchísimo llegar a donde estoy.  

Como yo estaba citada por la parte contraria, cuando se quedaba vacía una silla de su círculo, me daban ganas de cambiarme de silla, ir a sentarme allí con la ex, la hija, la exsuegra, los profesores, los psicólogos, el abogado que me había citado… y decirles; “hola, yo estoy citada por vuestra parte. ¿Qué me contáis?” pero realmente era un grupo de marujas en el que yo no pintaba lo más mínimo. Creo que nunca en la vida podría estar con personas más opuestas a mi.  
La sopresa fue que M estaba allí. La madre la llevaba a testificar contra su padre. Es curioso cómo la utiliza cuando le conviene. La cría estaba allí, rodeada de adultos, crecidita en ánimo y autoestima porque la habían implicado en algo de adultos, cosa que nunca hace, principalmente su madre. Una niña de 13 años que no sabe decidir si se compra una camiseta u otra, si ve la tele o lee, poco puede decidir en un entorno alienado. M no fue capaz de mirarnos a la cara ni a su padre ni a mi. Se sentía avergonzada y mal e imagino que temerosa de los acontecimientos. A su padre o le dio un beso pero yo me acerqué a ella, nos dimos dos besos y le dije que me daba mucha pena de que estuviera en ese circo. Ella dijo que no. Le dije que iba a ser muy duro y que esperaba que fuera consciente de ello. Ella dijo que no. La abuela materna estaba a su lado y ella algo crecidita pero soy plenamente consciente de que mis palabras le calan mucho más hondo que las de su madre sencillamente porque sabe que nunca le miento, que siempre la apoyo cuando lo necesita, que estoy ahí aunque no se lo diga, que la quiero y que siempre puede contar conmigo. A su madre, sin embargo, se la tienen que ganar. Es una lástima.

No quiero adelantar acontecimientos pero creo que el juicio no fue mal. Quedó claro que su madre está trabajando, no dejaron a la menor testificar aunque sí le harán exploración judicial (desconocemos para qué aunque intuimos que por el régimen de visitas), los puentes quedaron solucionados, la compensación por uso y disfrute de la casa también y además el uso y disfrute se limitará a máximo 4 años (al menos así se indicó en el juicio).  

Esperamos ahora, con los dedos cruzados… la sentencia. Ojalá por fin se haga justicia. Una madre que únicamente quiere dinero y que le importa un pimiento el bienestar de sus hijas deja para mi mucho que desear no sólo como madre, sino como mujer y persona.  

Lo mejor de todo  el día de ayer fue saber que tus mejores amigos NUNCA te dejan solo en los momentos en los que más les necesitas. Allí estuvieron con nosotros sin comer desde las 12:15 que empezaba el juicio hasta las 18 que terminó. La entrada en él fue a las 16:15. Nos reimos, recordamos y hasta el detective se lo pasó bomba. Es increíble saber que somos capaces de reirnos incluso cuando los momentos son más duros. Resiliencia. Adaptarse o morir. Pararse o avanzar.

lunes, 29 de abril de 2013

La normalidad

Es increíble cómo pasa el tiempo cuando las cosas son "normales". En este mes podemos destacar lo siguiente:
 
1. La semana santa transcurrió sin incidencias. M vino a pasarlas con nosotros y además las disfrutó.
2. Ha llegado la fecha del próximo juicio; 23 de mayo. Y la ex me ha citado a mi para declarar. Interesante, cuanto menos. Me sorprende ser yo interesante para ella cuando sus propias hijas no lo son.
3. El papi de familia ha intentado que desde el colegio le hagan las pruebas a la peque para descartar cualquier dificultad de aprendizaje. La madre se ha negado a realizarlas porque dice que ya lo solucionará cuando sea mayor porque claro, textualmente: "si le buscan algo, algo tiene seguro". Entiendo perfectamente el por qué A siente que su madre no la quiere. Estas cosas... se transmiten.
4. M está haciéndose mayor y más consecuente. Le ha dicho a su padre que no quiere una escuela deportiva para este verano, pero que sí algo de manualidades. No le apetece hacer deporte si bien según la madre la niña muere por hacerlo. Buscaremos algo que le guste... aunque nos cueste.
5. A está un tanto perdida últimamente. Sus dificultades de aprendizaje empiezan a hacerle muy dificultoso el camino y además sentimos que empieza a tener problemas sociales que no sabe muy bien cómo solventar.
6. Hemos enseñado que "esforzarse mucho" no es leer un rato. "Esforzarse mucho" es dedicar la mayor parte del tiempo a hacer aquello que quieres conseguir.
7. Hemos hablado de todos los tipos de inteligencia que existen y nos hemos encasillado en ellas. Hemos explicado por qué no todos entendemos las cosas del mismo modo.
8. Hemos sentido que los pequeños pasitos adelante se van notando si bien hemos tenido una gran regresión en A a la hora de las comidas.
9. Tanto A como M siguen recurriendo a mi antes que acudir a su padre.
10. Tengo esperanzas... hoy sí las tengo... pero cuando la casa se vacía se llena de paz y tranquilidad.

lunes, 1 de abril de 2013

Título de mamá


El otro día una gran amiga me escribió estas palabras que, sin duda, suscribo en todas y cada una de sus letras. Gracias amiga.

Es increíble la de ocasiones que una escucha situaciones como la que se describe aquí, y nadie hace nada. Es como si todo estuviera permitido para una mujer que en un paritorio obtiene el título de "MADRE".... madres que demuestran día a día lo poco que importa la felicidad, la autoestima, los valores que necesitan adquirir unos hijos, porque por encima de esa buena armonía tan necesaria para unos niños, se encuentra la venganza contra el padre de sus hijos, el odio, el chismorreo, el insulto, la vejación, la calumnia, la lengua viperina que no frena y que aprovecha cualquier oportunidad sin importar los oídos que escuchan,.....



Mujeres que no deberían tener ese título que da la vida, porque hay que saber ganarlo y cuidarlo día a día.....

jueves, 28 de marzo de 2013

La crisis y la frustración personal en la parentalidad

Un padre o madre en estado de crisis y frustración personal puede resultar peligrosísimo para los hijos que están al alcance cotidiano y al que harán blanco de sus más feroces ataques, a falta del verdadero destinatario de los mismos.
 
Debe tenerse como premisa el bienestar del niño, pero deberá demostrarse con actitudes positivas es decir promocionando el contacto con el no conviviente, reconociendo que redundará en el beneficio de aquel sobre el que ejercemos la Patria Potestad vista como una obligación y ya no como un derecho.

Es decir... todo lo que la madre de A y M no hace.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Viernes movidito en marzo


El viernes acudió su padre a recogerlas tal y como estaba previsto. Recogió a A del cole y acudió al domicilio familiar a recoger a M y las maletas. Una vez allí se montó el espectáculo. M empezó a decirle que tenía que ir al dentista así que su padre le dijo que él la llevaba. Entonces M dijo que no, que no quería ir con él, que la presiona, que además es como un niño y regala trozos de papel (muy duro debió parecerle quedarse sin regalo y no sabe todavía cómo expresarlo), que no quiere decirle las notas porque le toca estudiar más si suspende (y eso que yo creo que su padre es bien flojito con esto porque yo sería muuuucho más dura), que cuando está con él siente mucha presión (y consecuentemente subida de autoestima pero ella todavía no lo sabe), que le había dolido mucho saber que había hecho daño a la familia de su padre por no cogerle el teléfono el día del cumpleaños (algo de lo que únicamente es responsable ella), que no había atendido a su tía favorita y que nosotros le habíamos dicho que le había hecho daño (sí, evidentemente, así es), bla, bla, bla… Su padre le contó que sí, que hace daño continuamente a la gente (principalmente a él) y que tiene dos opciones; cerrar los ojos o enfrentarse a lo que ella solita provoca;  que evidentemente no es normal que no tenga amigos y los espanta porque no asume sus responsabilidades; que evidentemente si suspende ALGUIEN tendrá que ponerse duro al respecto porque sino ella no hace absolutamente nada porque es más fácil NO hacer nada; bla, bla, bla… No sólo hubo movida con la hija, sino también con la madre que, POR PRIMERA VEZ EN CUATRO AÑOS, le dijo a su hija que debía ir con su padre. Algo está cambiando… ¿será el juicio del otro día?
Cuando llegué a casa A estaba llorando y hablando con su padre. De ella salieron cosas que yo alucinaba en colores y que, evidentemente, eran palabras de su madre. La peque dijo que no le había hecho un mejor regalo a su padre porque ella no tiene dinero (la primera vez en la vida que nombra dinero para un regalo) así que tuvimos que explicarle que no quería un regalo con dinero, sino con amor y cariño como todos los dibujos y regalos que nos hace en casa. Nos sorprendió que nombrara el dinero. También dijo que estaba recibiendo clases de inglés pero que no se lo había dicho a su padre para que no se enfada. Le preguntamos si alguna vez su padre se había enfadado y dijo que no (¿alguien me explica entonces por qué no lo cuenta? Es una estrategia última de la madre para acumular tickets porque la cría tiene muuuuchos más problemas en otros puntos en los que no tiene refuerzo). Dijo que “ella quería ser igual que todos los niños y que si tenía dislexia que ella no quería tenerla”. Acabose. No quiero ni pensar lo que esta niña está escuchando en casa de su madre. Y vuelta perico al torno… Le explicamos que no sabemos si tiene dislexia o qué problema tiene, le dijimos que tenemos dos opciones; no hacer nada y que siga sin saber leer o buscar cuál es el origen del problema. Le explicamos que lo fácil es no hacer nada (me dejo el capítulo escuela para otro día que también tela marinera) pero que se lucha por ella. Le dijimos que por favor indicara si quiere o no que hagamos algo. Ella dijo que sí, que por favor, que quería que hiciéramos algo.

Un drama… un drama cada día que pasan sus abuelos una temporada en casa o que la madre se remueve por el motivo que sea. Un drama de mamá que, sin duda, no es consciente del daño que está generando en sus hijas.

martes, 26 de marzo de 2013

Día 21 de marzo; juicio y cumple


El día 21 fue un día intenso. Era el día del juicio por fin pero no tuvimos suerte o al menos no la suerte que esperábamos (quizás un retraso es bueno a futuro). Una vez allí con la abogada, el detective y la procuradora nos comentaron que se había suspendido. Curiosamente la otra parte, me ha citado a mí, junto con otras 8 o 9 personas a declarar. Había un defecto de forma en la comunicación del juicio y era fácil que se suspendiera y más teniendo en cuenta que el detective demostrará que la madre está trabajando con la consecuente suspensión de la pensión compensatoria a la cual le quedan únicamente dos meses de vida. Que la otra parte pidiera la suspensión era totalmente normal. Aprovechamos la ocasión para hablar con la procuradora la cual se acordaba perfectamente del juicio anterior, hace ya más de 3 años, en el que dice que se notaba que había un favoritismo inusual, incluso en el informe psicosocial, a favor de la madre. Me llamó la atención el comentario. ¿También le pagaron a la psicóloga para que hiciera lo que hizo? Me parece triste, pero al final las consecuencias las pagarán únicamente sus hijas.
El día 21  también era  el cumple de A  y conforme teníamos previsto cambiamos el regalo de cumple (unas muñecas de trapo para confeccionar ella misma) por un diario exactamente igual que el que ella le regaló a su padre el día del padre. Ambas niñas vinieron el día 21. Su padre ha decidido que a partir de ahora no esperará 15 min de plantón en casa esperando a que M baje, siempre con su cara de enfado que por suerte le dura únicamente 10 min. Ahora M tendrá que estar esperando en la puerta cuando él llegue. Se lo comentó el mismo día del padre y a regañadientes, el día 21 así fue. Aprovechan M y su padre para ir juntos a recoger a A y así pasan un ratito a solas. 
A salió del cole contenta porque era el día de su cumple y además estaba loca por ver su regalo. Al llegar a casa merendaron y su padre le entregó el regalo (unos folios en los que se indicaba “Diario de A”). La cría se quedó perpleja pero dice su padre que lo mejor fue la cara de M pensando que su padre había perdido el juicio. La niña decía “que esperaba otra cosa”, jajajaja, ¡qué iba a decir la pobre! El padre aprovechó para explicarle que ese mismo sentimiento tuvo él cuando recibió un regalo en el que no aparece ni un te quiero ni un papá. Es curioso que cuando está en casa siempre dibuja a nuestra familia, corazones, cuánto nos quiere, etc etc y cuando está en casa de su madre no es capaz de hacer nada así para su padre. Alienación parental, se llama esto. 
Antes de marcharse de casa su padre le entregó el regalo “de verdad” y la cría se puso super feliz. Le contó a M que ella se había quedado sin regalo de cumple por el simple hecho de que ni siquiera se había tomado la molestia de pasar con nosotros unos minutos el día de su cumpleaños. Se le explicó que a veces las personas dedicamos mucho tiempo a hacer felices a otras (como ocurrió buscando su regalo) pero que cuando lo que recibes son palos, la gente toma la decisión de no dedicar más tiempo a estas personas que son desagradecidas o que al menos no muestran ningún interés por el esfuerzo de los demás. Ella estaba cabizbaja y, de hecho, ni siquiera miraba el regalo de su hermana (aunque sí lo hacía ojiplática con el primer regalito). Luego le comentamos que además había tenido un detalle muy feo con la familia paterna a la cual ni siquiera había cogido el teléfono. Le comentamos que como cuidara así sus relaciones le pasaría exactamente lo que le está pasando; que tiene 13 años y no tiene más que una amiga. Hace poco (el día del tren) acudió a un cumpleaños y eran muchísimos amigos. En el suyo únicamente había 1. Ella dice (y su madre y su hermana) que “el problema es de los demás” aunque nosotros tenemos bien claro dónde está el problema; en la sobreprotección de la madre que la hace huir de cualquier situación en la que tiene que enfrentar un conflicto (totalmente normal en preadolescentes de su edad). Tiene una bajísima autoestima y una escasísima implicación en las cosas. 
De camino a su casa M estuvo muy seria. Imagino que el choque de quedarse sin regalo de cumpleaños (acostumbrada a tener siempre regalos haga lo que haga y acuda el día que acuda) le afectó bastante. También le afectó saber que no cuida sus relaciones e incluso hablamos de que va a suspender una asignatura (curioso que cuando estudia con su padre por las tardes no suspende) y de las medidas a tomar. M dijo, además, que al día siguiente tenía dentista (curioso también que siempre haya dentista en los días que le tocan a él) así que yo sabía que al día siguiente, viernes… habría movida. Siempre la hay cuando se remueven los sentimientos.

miércoles, 20 de marzo de 2013

El día del padre

A
yer fue el día del padre y por primera vez en 3 años (éste era el cuarto) M vino a pasar el día con su padre. Las recogió a las 13:00 horas con la intención de que pudieran dormir por la mañana y luego comer juntos. Tardaron en bajar y bajaban muy serias (pronto pudimos descubrir que los abuelos maternos están en su casa y esto es quizás lo que más les afecta de todo. Imaginamos el “despelleje” de papá que se debe producir estos días). Le dieron un beso a su padre y subieron al coche. A le dijo felicidades y le entregó una hoja doblada por la mitad en la que ponía “Diario de D” (el nombre de su padre). Yo sinceramente me quedé muerta. El día del padre, no hay un papá ni un dibujo familiar, ni un te quiero… Es increíble porque cuando está en casa todo es “ojalá el finde durara 15 días”, “ojalá pudiera pasar más días con vosotros…etc” pero cuando pasa varios días con su madre o con los abuelos maternos (como ha sido este puente largo) la frialdad se palpa en el ambiente. Su padre comenta que cuando se separó un familiar de su ex fue una tortura; un despelleje increíble en el que no se escuchaba nada bueno. Imaginamos lo que estas criaturas escuchan estos días.  
M se subió al coche y no felicitó a su padre. Mañana es el juicio y estamos casi seguros de que su madre la va a llevar a testificar. Ella estará asustada porque evidentemente tiene que mentir y esto no debe hacerla sentir bien.
El coche arrancó y tardaron un rato en poder estar naturales. M llevaba tiempo sin venir (porque no ha venido en los días entre semana) y siempre le cuesta un poco más sentirse natural. A estaba… un poco fría.
Fuimos a comer al chino. Allí preguntamos a M si ya no utilizaba el transporte escolar (puesto que los días que ha estado el detective en la puerta de su casa no lo ha utilizado) y ella dijo que sí, que siempre venía en bus. Es mentira… y así se lo dijimos Entonces dudó. Preguntó por los días exactos. Entonces decía que uno la recogió antes su madre… luego eran dos… Agachaba la cabeza… no sabía muy bien qué decir. Mentía. Está aleccionada y se nota.
A tuvo que escuchar la frialdad de su regalo. Se quedó seria, consciente de que así era aunque inicialmente intentó rebatirlo. Mañana es su cumpleaños y está esperando muy ansiosa su regalo (sabe que será algo especial) lo que no sabe es que se lo vamos a cambiar por el mismo regalo que le ha hecho a su padre. Seguro que hay lágrimas. No hay nada como recibir lo que uno da para saber que lo que da no es nada. Le diremos que como ella decía que el regalo que hizo a su padre era guay, pues que pensamos que le haría ilusión recibir lo mismo porque es guay. Veremos la cara que pone.
A comentó que ya no se hacían regalitos en el cole para el día del padre. No sé si no se hacen o si realmente se los entrega a su madre. Recuerdo el día de Navidad cuando llegó con la manualidad; era un plato que había hecho ella con unos dulces navideños. Al llegar a casa le dijo a su padre que cogiera tres nueces, porque el regalo era para su madre. Yo me quedé muerta y le dije que si me llega a regalar a mi tres nueces de ese plato le digo que se las meta por donde le quepan… que es no solo feo, sino feísimo lo que estaba haciendo. La diferencia es que su padre aprecia cualquier regalo que le hagan… si eso se lo llegan a hacer a la madre monta en cólera, estoy segura. De hecho la niña dice que cuando vuelven el fin de semana y le cuentan lo que hacen con nosotros su madre siempre monta en cólera.  
Después de comer fuimos a visitar Dinopétrea, una exposición sobre dinosaurios en Alicante. Se mostraron ilusionadas. De vuelta a casa visitaron unas fallas y merendaron.
Sin duda su padre merece un día del padre muuuucho mejor del que tuvo. Es muy triste vivir esta situación con los hijos únicamente por una mala gestión de familia. Espero que cuando sean adultas, las cosas cambien aunque, según los expertos, la alienación parental no tiene cura.
 
Y yo me pregunto... ¿de verdad esa madre quiere a sus hijas? ¿Es consciente del daño que les produce?
Mañana es el juicio… Veremos lo que nos depara el destino.

viernes, 15 de marzo de 2013

Pierden el tiempo


Finalmente M no quiso celebrar su cumpleaños con nosotros. Salió todo conforme estaba previsto. Su padre fue a recoger a A y luego fueron a casa a por M a recogerla pero ella salió diciendo que tenía que estudiar y cuando su padre le dijo que perfecto, que estudiarían en casa, M dijo que“pierde mucho tiempo yendo y viniendo de su casa a la nuestra”. Su vivienda y la nuestra distan 30 km entre ellas. Según nuestro criterio NO SE PIERDE, sino que DISFRUTAde 30 min de coche tanto a la ida como a la vuelta con su padre, momento en el que se hablan muchas cosas del día. ¡No todo el tiempo va a ser hacer deberes!  ¡También hay que comunicarse!
Curiosamente, la peque nos confirmó que su madre siempre está diciendo “que pierden mucho tiempo con los viajes a casa de su padre” pero claro, cuando su padre va a recogerla, la cría está comiendo o viendo la tele no estudiando. Es, sencillamente, otra estrategia de una madre alienadora para que quiten días de visita a su padre. Esto, además, se ha agravado con la cercanía del juicio y la recepción de la demanda por nuestra parte. Es muy triste que en los resultados escolares no se note este tiempo de estudio que según su madre “gana” por no venir con su padre. Triste que sea más importante que pase tiempo sola en su casa a que pase tiempo con su padre. 
Tiempo al tiempo. Estoy segura de que no tardará mucho en colocar a cada uno en su lugar. 
Hicimos todo conforme estaba previsto; la peque hizo los deberes con su padre y luego fuimos a cambiar el regalo que con tanta ilusión compramos para la mayor por un regalo para la pequeña con el que estará bien guapa este verano. Luego nos tomamos un heladito en el McDonalds. Nos reímos, charlamos e incluso dijo que “la familia de 3” que había detrás del ticket éramos nosotros. Estaba contenta; la peque siempre sabe cómo aprovechar la falta de su hermana.

jueves, 14 de marzo de 2013

Feliz Cumple M


Hoy es el cumple de M. 13 años cumple. Desde hace dos días sabemos que el próximo juicio tendrá lugar el día 21 (el día del cumple de A), el próximo jueves para ser exactos. Siempre que hay movimientos de este tipo que tienen que remover cosas sobre el divorcio las niñas se muestran muy extrañas. Es normal, deben estar escuchando "mierda" durante días y días... ¡y tienen que explotar por algún lugar!
 
El otro día nos fuimos de compras para buscar un precioso regalo de cumpleaños. No me gustan en absoluto los regalos materiales pero este año no tengo ganas de experiencias. Me he dado cuenta de que están en un momento en que todavía no aprecian el valor de muchas cosas que requieren de mucho esfuerzo puesto que es muy difícil mantenerse al margen cuando tienes un entorno tan empobrecido y crítico alrededor. Dice A que cuando llegan a casa siempre tienen que hacer un informe de todo lo que han hecho con nosotros y que su madre se enfada mucho... hagamos lo que hagamos. Dice A que tiene que mentir continuamente sobre sus sentimientos hacia nosotros porque sino su madre no la quiere. Es duro de escuchar, muy duro...
 
Encontramos un regalo que a M le va a encantar pero ya ayer le dejó caer a su padre "que lo mismo no viene esta tarde con nosotros poque tiene que estudiar". Excusa barata puesto que la peque ya nos ha contado que tienen celebración en casa con su madre. Hemos decidido que si no viene vamos a devolver su regalo, vamos a comprar algo para la peque (lo que a ella le guste) y M se quedará sin regalo. Es triste, pero no tenemos otro modo de hacerle entender que las personas dedican tiempo, dinero (que no tienen) y esfuerzo en buscar un regalo para ella y que ella no tiene el mínimo interés en demostrar aprecio.
 
No sabemos qué ocurrirá hoy... pero estoy prácticamente segura de que devolveremos el regalo. Ya veremos.
 
Feliz cumpleaños M. Entiendo perfectamente cómo te sientes. Soy consciente de que eres la víctima de algo que no te correspondía padecer pero tampoco pones todo lo que pudieras poner de tu parte. Sé que los sentimientos que se generan en ti son contradictorios; que sientes que no puedes querer a dos familias al mismo tiempo sin defraudar a una madre que te presiona a hacerlo puesto que si no lo haces, no te sientes tan querida como te gustaría. Tu madre realmente no tiene la culpa; es su rabia y su rencor la que no la deja mirar hacia delante. Ha intentado exculparse mintiéndoos y duele descubrir las mentiras en personas que quieres, ¿verdad? Pero tú no tienes la culpa de nada de lo que ocurre. Hoy es tu cumpleaños... y te deseo los 13 más bonitos del mundo. Feliz cumpleaños tesoro.

martes, 12 de marzo de 2013

M y el tren

Han pasado muchas cosas en los últimos meses pero apenas he tenido tiempo de escribirlas. Voy a intentar resumirlas brevemente porque sé que en un tiempo todo marchará viento en popa y no nos acordaremos de lo que hoy sufrimos. 

Hoy contaré el día de M y el tren.

M ha pasado una época muy buena. Sólo hemos tenido una bronca importante y fue el fin de semana en que le tocaba con nosotros y nos pidió acudir al centro comercial a celebrar el cumpleaños de unos amigos. Como era mucho viaje y la economía de su padre no está muy bien que digamos, su padre decidió que la acompañaba en tren y que a la vuelta hiciera el mismo trayecto ella con un amigo de la pandilla. Tiene 12 años, casi 13, por lo que sin ningún problema la normativa del tren le permite utilizarlo sola. Ese fin de semana, además, aprovechando que A tenía partido de voleyball y no venía con nosotros hasta el sábado por la tarde, hicimos esas cosas de mayores que nunca se pueden hacer al tener siempre a una peque cerca. Pues bien... llega el sábado, M se marcha con su padre tan contenta en el tren (tras ponerse bien guapa) y quedaron que a las 20:20 cogía el tren de vuelta a casa. Al llegar al destino, la madre le esperaba con la pequeña para que la recogiera. Debe ser que la madre tenía mejores planes para sí misma. Mi marido y A llegaron a casa, pasamos la tarde muy bien pero se hizo la hora en que M tenía que estar de vuelta. Y no volvía. Se había dejado el móvil en casa así que empezamos a llamar a los amigos. Ninguno cogía el móvil... las 21, las 21.30... y el reloj pasaba. Finalmente conseguimos hablar con sus amigos y resultó que la madre de la criatura se había personado en la fiesta para indicarle a su hija que desobedeciera las normas de su padre, que ella ya la traería a casa cuando así lo considerara. Por supuesto que todo esto sin avisar a su padre, en régimen de quien están ese fin de semana. Cuando se descubrió el pastel mi marido se fue a poner una denuncia (por entrometerse en el régimen de visitas que no le corresponde) y la pequeña se quedó desconsolada en casa ante la magnitud de la historia. M llegaba a las 22 horas, de la mano de su victoriosa madre. Imagino que el día en que M decida tener una pareja, su madre les acompañará a la cama. Y es que hay madres para todo... 

Me encantaría explicarle a esta señora los peligros de la sobreprotección que, como no se los puedo explicar en persona, los explicaré aquí brevemente para que, si algún día M y A leen estas palabras, sepan que todos esos síntomas que en su madurez les preocupen, serán debidos a la crianza que tuvieron. 

Debo hacer hincapié en que tras una excesiva sobreprotección hay un padre o una madre que pretende reforzar su propia autoestima, que pretende compensar una privación anterior, aliviar su culpa de una mala gestión de la maternidad, llenar un vacío interior, alienar contra el otro progenitor y un largo etc en el que esta señora está bien reflejada. 

Y ahora... si pensamos en las peques que son quienes realmente me preocupan, diría que temo realmente por ellas porque los niños que crecen en hogares donde los padres ejercen su papel sobreprotector viven con una carga de ansiedad, culpa y dependencia que puede incapacitarles emocionalmente. Debido a que otros siempre gestionaron su timón, serán incapaces de hacerlo solos en su edad adulta. 


Si en lugar de apoyar al niño, sugerirle y guiarle para que aprenda por sí mismo, le imponemos, vigilamos y le damos todo solucionado, lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades y adoptará una postura de pasividad y comodidad, ya que interiorizará que sus padres, de los que tendrá una gran dependencia, siempre están dispuestos a ayudarlo. Su autoestima será baja y tendrá poca seguridad en sí mismo,  creyéndose incapaz de resolver sus dificultades. Le costará mucho tolerar frustraciones, posponer las gratificaciones y no sabrá valorar lo que tiene.
Rehuirá los problemas en vez de tratar de enfrentarse a ellos y no sabrá cargar con las consecuencias de sus propios actos... En resumen, será una persona inmadura y débil que podrá dejarse llevar con más facilidad por las malas amistades o por el ambiente que le rodea.
Y por desgracia... estas pequeñas ya reúnen muchas de estas actitudes. Desde nuestro lado, lucharemos incansablemente para que aprendan a gestionar sus emociones.