Fue terrible. El día 1 fue terrible… más o menos de esperar.
Su padre las recogió a las 19 y ya parece que hubo el primer encontronazo en el coche. M de 12 años dijo que no pensaba madrugar y además su madre le había dicho que no tenía que hacerlo (NOTA: mola mogollón que la ex de mi marido pretenda imponer EN MI CASA las normas a seguir). Su padre no le dio mucha importancia y le dijo que no era negociable así que hoy irían a la escuela deportiva y así sería durante los próximos 15 días.
Llegaron a casa. A estaba super contenta, yo diría que casi sobreestimulada. Les entregamos el proyecto de los 7 días para cada una de ellas y preguntaron por cuál sería el premio. Les dijimos que ya lo sabrían a su debido tiempo cuando cumplieran el objetivo.
M estaba totalmente torcida. La alienación de su madre es brutal; que si por culpa de los zapatos que le regalé yo se había caído y se había hecho daño (intenté razonar con ella que lleva toda la vida cayéndose al suelo y que no llevaba los zapatos que le regalé), que si no le gusta la playa (nada más decirle que iríamos a la playa), que si ella no piensa madrugar digamos lo que digamos. Fuimos totalmente inflexibles y le dijimos una y otra vez que no íbamos a negociar ese punto; que en casa sola no se iba a quedar, que iba a ir sí o sí a la escuela deportiva y que lo único negociable es “madrugar menos” si durante vario días seguidos demuestran que son capaces de levantarse solas. Única y exclusivamente es negociable este punto.
Nos vio firmes a su padre y a mi. Vio que no íbamos a dar el brazo a torcer. Le dijimos que si no iba a madrugar perfecto, que hoy se levantaría a las 5 de la mañana para volverse con su madre y su padre la llevaría antes de entrar a trabajar. Nos dijo que no se quería ir que lo que no quería era ir a la escuela deportiva. Dijimos que nosotros tampoco queremos ir a trabajar y que es lo que hay.
Fue una tarde durísima. Todo era negro para M y el fin del mundo parecía acercarse. A la hora de preparar la mochila para A ella dijo que no se la preparaba porque no pensaba irse por la mañana a ningún sitio. Le dijimos que ok, que volvía con su madre que sí le consentía hacer todo lo que no consiente a A. Le recordamos todos los pasos atrás que ha dado: infantilismo, inmadurez, insensatez, cabezonería, incumplimiento de normas, come con la boca abierta de nuevo, decimos otra vez “yo y mi amiga Jessica” y repetimos que “me se caen las cosas”. Además se justifica diciendo que “ellas hablan valenciano” así que tengo que recordarles que en valenciano TAMBIÉN se dice que “se m’ha caigut” en lugar de “me s’ha caigut”. Triste pero tendremos que asumir que la otra parte nunca corregirá este tipo de cosas. Lamentable, sinceramente… porque son reglas muy básicas.
Como M dijo que se iba con su madre, aproveché para contarle a A todo lo que íbamos a hacer estos 15 días. M prestaba mucha atención pero yo no le hacía caso. M estaba cercana, pero terriblemente negativa. Empezó a decir que no sabía por qué nosotros no queríamos que se quedara sola en casa porque su madre sí la deja. Le comentamos que nosotros no consideramos educativo ver telenovelas ni estar sola en casa toda la mañana porque no aprende nada. Sin embargo, hacer deporte al aire libre y relacionarse con otra gente nos parece ideal para sus 12 años. Le explicamos que su madre puede pensar lo que desee y ejerceer su crianza como mejor considere pero que sus padres se separaron porque no están de acuerdo en su forma de crianza. Le contamos que evidentemente retrasa mucho al marcharse con su madre tanto socialmente como educativamente pero bueno, que evidentemente en el nivel social en el que se mueve allí no necesitará nada más de lo que tiene así que perfecto, que su madre la eduque como considere y que si a ella le parece perfecto, pues mucho mejor.
No las dejamos ver la tele. Se acostaron y M no dejaba de dar vueltas. Le dije a su padre que se fuera con ella un rato y le preguntara si tenía que consultar con la almohada lo de ir a la escuela deportiva o si finalmente la despertaba a las 5. Fue entonces cuando le dijo que se lo pensaba. Fue entonces cuando se levantó y dijo que quería preparar su mochila para hoy. Se levantó, se preparó la mochila y hoy se ha levantado sin problema alguno. Me ha enseñado toda su ropa nueva, se ha puesto mi camiseta para irse a la escuela deportiva, me ha dicho que le da mucha pena ponerse como se pone y que no sabe por qué lo hace. Se ha alegrado de que el día de ayer no cuente para su proyecto de “7 días sin quejarse”. También me ha dicho que mi sobrina le pregunta muchas veces qué le pasa con su padre porque mi sobrina dice que le encantaría tener un padre como el de ella.
A se ha levantado feliz. Dice que ha dormido como nunca. Me ha abrazado, me ha dicho que me quiere mucho y que tenía muchas ganas de vernos.
La verdad es que tras el día infernal de ayer… Hoy parece que luce el sol. A ver si los 12 días que tardamos en poner orden el mes pasado se convierten en una tarde el mes en curso. Cruzar los dedos, please!!