viernes, 19 de febrero de 2016

Suspensos adolescentes

Hace tres días M me contó que estaba mal, que iba a suspender todos los exámenes y que además iba a tener que repetir de curso. Estaba totalmente desmoralizada. Su padre y su madre no sabían  nada al respecto aunque su padre al escucharnos acudió para implicarse. Le dije que estamos a tiempo de hacer cosas, a sabiendas de que no pasa con nosotros más que un par de tardes a la semana y findes alternos. Le dije que si quería ayuda me comprometería a ayudarla pero que necesitaba también compromiso por su parte. Me dijo que si. Así que nos pusimos manos a la obra. Le puse una tarea; anotar cada vez que su vocecita le decía cosas malas y trabajaríamos las creencias  disfuncionales.
Leí un montón de documentación al respecto de los suspensos en adolescentes. Ella nos dice que estudia, que se lo sabe, pero que llega al examen lo confunde absolutamente todo. Me confirma que entiende las preguntas... Pero que se bloquea. 
Rebusqué y rebusqué para encontrar los principales motivos de suspensos a su edad para clasificarlos en dos áreas; educativos y emocionales-cognitivos. Con esta clasificación me era más sencillo ayudarla. 

Los educativos serían los siguientes;

- No estudia.
- No dedica suficiente tiempo a estudiar.
- Interrupciones (de agente externo) o distracciones (uno mismo)
- El espacio de estudio no es adecuado.
- Alimentación, descanso y deporte.

Todos los puntos anteriores son más o menos fáciles de trabajar ya que necesitan formación, técnicas de estudio y apoyo escolar y familiar. 

Sin embargo, la otra lista no iba a ser tan sencilla. Los motivos emocionales o cognitivos serían los siguientes;

- No entiende lo que estudia. 
- No entiende lo que lee. 
- Falta de motivación. 
- Diferentes motivos emocionales; baja autoestima, conflictos emocionales... Etc.

Dos días después me dice que ha anotado 16 veces al día en las que su vocecita le hace daño y estamos de acuerdo en que lo que le ocurre es emocional. M tiene un eneagrama 5 por lo que sabemos que es inteligente. Sabemos que es extremadamente creativa y cuando crea no tiene dudas de su capacidad. Tampoco en física y química que ha sacado un 10.

Empezamos a revisar su vocecita. Salían siempre las mismas frases: no puedo, no sé, soy tonta, no valgo y no tengo tiempo. Su cara se iluminó cuando le expliqué que ninguna de estas creencias era suya, sino que son creencias de su entorno que le han hecho creer todo eso. Los ojos se le llenaron de lágrimas. Todos los niños se creen capaz de hacer todo hasta que sus padres o abuelos o hermanos les dicen que no son capaces. Fue entonces cuando su hermana dijo que sabía una frase que le debía haber dolido de sus abuelos maternos y de su madre unos días antes. La frase era una perlita, como todas las que vinieron a continuación; "Sí, vas a sacar un 10 pero sin el 1 de delante", "eres tonta", "no vas a llegar a nada", "no vales para nada", "esperaba que al menos te quedaran dos asignaturas"... La verdad es que fue terrorífico. Dice que recuerda frases similares desde que es muy muy pequeña. Que tiene imágenes de la familia materna diciéndole estas cosas. Se emocionó. Recordé una tarde en casa de unos amigos (hace muchos años). Tenían que decir cada uno una frase debajo del agua. Mi amiga se sorprendió muchísimo cuando la frase elegida por M fue "soy tonta".

Pero como a nosotros no nos gusta más que mirar hacia delante... Empezamos a trabajar las creencias limitantes :) Os lo cuento en la siguiente entrada. Fue muy interesante.