M tiene la autoestima por los suelos. No confía en ella, no se cree capaz de nada. Es curioso como una madre puede fomentar todo esto en un menor con tal de hacerlo dependiente, con tal de justificar que “su valor como madre” es imprescindible. No me gusta la gente que trata a sus hijos como una propiedad porque la maternidad no es una propiedad sino una OBLIGACIÓN DE CRIANZA. No nos equivoquemos. La madre de M y A necesita que sean dependientes de ella para reforzar la alienación contra su padre.
Una madre que justifica que sus hijas de 8 y 12 años coman con la boca abierta porque “ya las enseñarán en el colegio y que tu padre no sea tan perfecto” me preocupa. Que una madre delegue todas las habilidades sociales y culturales en el colegio, me preocupa. Una madre que justifica un comportamiento de sus hijas con un “no pasa nada, no sois perfectas” hace que unas menores justifiquen cualquier conducta con “he suspendido porque no soy perfecta” o “como con la boca abierta porque no soy perfecta”. Otro punto importante es el de “soy tonta”. O “soy fea”. Ayer M decía “es que soy tonta y se me cae el vaso”. A lo que siempre tengo que corregir: “cariño, no eres tonta, sencillamente estás torpe hoy”. En casa de papá tenemos prohibido decir “soy tonta o no soy perfecta”. Para nosotros… son perfectas pero tienen muchas habilidades por desarrollar. Y en esto estamos… aunque tengamos que luchar contra una madre alienante que fomenta la dependencia y desmonta la autoestima. Otro ejemplo muy claro es que el otro día, hablando debajo del agua con unos amigos en la piscina, le lanzaron el mensaje “las madalenas están muy buenas” a lo que la niña entendió “eres tonta y fea”. Creo que para muestras, con un botón sobra… aquí tenemos muuuchos puntos que pulir.
La Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia, conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; de amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas generadas por los distintos contextos en los que nos corresponda interactuar.
La autoestima es una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida, que nos permite desarrollarnos, tener una organización y una estructura. Es la responsable de nuestro funcionamiento y está relacionada con nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y nuestros actos.
¿Cómo sabes que un niño no tiene autoestima? Pues es sencillo y M tiene absolutamente todos ellos. Su padre y yo estamos muy preocupados porque además de la terrible dificultad que tiene para leer, se suma la baja autoestima y empieza el instituto en unos meses. Es, sencillamente, carne de cañón para el fracaso.
Y ahora sí… las características que muestran una baja autoestima:
INCONSCIENCIA. Ignora quién es y el potencial que tiene. Se toma la vida con indiferencia y empieza mil tareas que no termina. Ignora las motivaciones, las creencias, los criterios y los valores.
DESCONFIANZA. No tiene confianza en sí misma. Se percibe incompleta y vacía. Desconfía de todos y utiliza sus fuerzas para defenderse de los demás. En la escuela deportiva la han bautizado como “la niña que no sonríe”
IRRESPONSABILIDAD. Niega y evade dificultades, problemas y conflictos. Miente, se autoengaña y engaña a los demás.
INCOHERENCIA. Dice una cosa y hace otra. Esto lo hace continuamente con su padre y su madre
INEXPRESIVIDAD. Reprime sus sentimientos y los muestra con enfermedad y rabia. No tiene estilo expresivo acorde con el ambiente porque no se los enseñaron.
IRRACIONALIDAD. Se niega a pensar. Vive de lo aprendido y no cuestiona nada del funcionamiento de las cosas.
INARMONÍA. Agresividad e irracionalidad ante las críticas. No puede soportar el peso de su consciencia.
DISPERSIÓN. No tiene claro qué quiere ni a dónde va. No planifica, pierde el tiempo y vive el día a día esperando lo que venga.
DEPENDENCIA. Necesita continuamente la aprobación de los demás.
INCONSTANCIA. No hace ni una tarea hasta el final. El miedo es su emoción típica (algún día contaré cómo conseguí que desapareciera el miedo a los animales). Siempre tiene excusas para no empezar o continuar cualquier cosa.
Sin duda alguna, el hogar de su madre es un hogar en el que se fomenta la falta de autoestima. Estos hogares se caracterizan por la ausencia de reglas, aunque también pueden ser normas difusas o contradictorias y están basadas en la tradición. Hacen lo que se ha hecho siempre, lo aceptado, lo tradicional, sin considerar su verdadera utilidad y adecuación. Hay obligaciones para todos y por todas partes, aunque nadie sepa en qué se basan, quién las establece y con qué criterio. Creer en Dios, ponerse la pijama antes de dormir, no caminar descalzo o ser vegetarianos, pueden ser mandatos arbitrarios, caprichosos u hormonales, cuando nadie explica las razones, el por qué debemos hacerlo. Esto es algo muy común en estas niñas. Nunca saben el porqué de las cosas, nunca nadie se lo ha cuestionado nunca.
Es triste, muy triste. Pero igual que hemos conseguido avanzar en la autoestima de la pequeña, lo haremos con la de la mayor. Nos quedan 3 días juntos… ¡cruzo los dedos para que cuando volváis el 1 de agosto vengan o igual o mejoradas!