miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tarde de confesiones

Ayer fue una tarde MUY MUY intensa. El padre de las criaturas se fue al fisio y M y A se quedaron conmigo en la oficina. 
A se sentó delante de mi y empezó a decirme que justo el día de antes su madre empezó otra vez a hablar muy mal de su padre y de mi con una amiga. A dice que le dijo a su madre que dejara de hablar mal de nosotros y su madre le dijo que nosotros también hablábamos mal de ella. A le dijo que al menos nosotros no lo hacíamos delante de ella y su madre le dijo, "no, ellos hablan mal de mi detrás de ti que es peor". A le dijo que al menos así a ella no le dolía. 
¿De verdad que esta señora no es capaz de ver el sufrimiento de sus hijas? Pero no fue esto lo único que me contaron... aprendimos muchas cosas: 
- Que su madre me odia porque según ella su padre la dejó por mi. Volvimos a repasar las fechas, les conté que su padre tuvo otras relaciones antes de estar conmigo y les dije que se lo pueden contar a su madre. Dicen que nooooooooo, que ella nunca les creerá que tiene una venda en los ojos. 
- Les conté que su madre no tiene más narices que cuidarlas porque es su madre y viven con ella pero que yo elijo voluntariamente quererlas, cuidarlas, formarlas, preocuparme por su futuro y asumir unos gastos que en absoluto me corresponden. Me sorprende que nadie del entorno de la madre sea capaz de ver esto. Ellas dicen que por supuesto ella eso ni lo piensa. 
- Me contaron que en casa de los abuelos todas las fotos de su padre y miembros de su familia separados tienen una X en la cara con boli
- Me contaron que los abuelos y su madre piensan como si fueran un único cerebro y que cada cual es más malo que el otro en pensamiento. 
- Me contaron que A tenía que hacer un trabajo en el cole y llevar una foto de su familia. Cogieron la caja de las fotos y todas las de su padre estaban al fondo de la caja. A eligió una foto de los 4 juntos (padre, madre, M y ella) y que la madre le dijo que no, que su padre ya no vivía con ellas. ¿Será que como no viven juntos deja de ser su padre? ¿Debería ser lo mismo con el pago de la pensión alimenticia? Si ya no vive con ellas debería dejar de pagarla, ¿no?
- M me contó que parte de la culpa de que su madre me odie la tiene ella porque durante 2 años estuvo hablando muy mal de mi. Dice que tenía que colocarse en un bando u otro, que no podía hacer como A que mentía a un bando y a otro y se llevaba bien con todos. M dice que no le gusta hablar de manipulación por parte de su madre pero que sí sabe que veía por los ojos de ella y que ahora se arrepiente porque mintió sobre nosotros diciendo que la tratábamos mal (siendo mentira) y que ahora ve todo lo que hizo mal. Me dijo que se arrepiente del tiempo que no pasó con nosotros y de todo lo que se ha perdido. Le comenté que lo hable con su madre y me dijo que no, que ella no lo entenderá. Y se le llenaron los ojos de lágrimas. M me dijo que si su madre nunca le hubiera hablado tan mal de nosotros todo lo que pasó no hubiera pasado pero que ella tenía que colocarse al lado de uno de sus padres. 
- M me contó que no tiene ni idea de los gustos de su madre. Que sólo sabe como viste porque la ve todos los días y su color favorito. Dice que nunca hablan sobre ellas y que nos conocen muchísimo más a su padre y a mi. 
- M dice que lo único que quiere es que su madre no se enfade. Que cuando ocurre algo se enfada mucho y se pasa días sin hablarles. Dice que por esto nunca se habla de nada.
- Me dijeron que en su casa soy ELLA. Que no tengo nombre. 
- Me dijeron que cuando A se enfada la madre la insulta diciendo "eres exactamente igual que tu padre" y que se lo repite una y otra vez. A M le sienta mal y le dice a su madre que deje de repetirle eso pero no le dice que siente que la insulta porque o quiere que se enfade. 
- M dijo que no acepta en absoluto las nuevas relaciones de su madre. Que NO QUIERE que su madre rehaga su vida (a pesar de que M ya tiene 15 años). Le dije que no le haga pasar a su madre lo que nos hizo pasar a nosotros y que si necesita ayuda aquí estamos para ayudarla. Y yo me pregunto... ¿no se merece esa madre que le hagan pasar lo que ella forzó que pasara con nosotros? ¿por qué además tengo que ayudar a sus hijas a que se lleven bien con las parejas que ella elija? Me dijeron además que tanto sus abuelos como su madre les preguntan continuamente qué va a pasar cuándo ella tenga un novio.
- Me contaron que su madre se ha peleado con su último novio, el que subió con su hija a hacer madalenas a casa y que a M le sentó fatal. Dicen que la ha dejado por otra y que su madre ahora lo pone verde. En realidad debe ser doloroso pensar que todos te dejan por otras. En mi caso, no es cierto pero si es lo que ella piensa... debe ser muy duro. 
- A contó que no entendía por qué tenía que salir con su madre y ese señor a solas (con la hija del mismo) y que no iban más amigos. 
- A me contó que como ella con 11 años no quiere tener móvil (a pesar de que su madre se lo va a regalar para Navidad porque no escucha que ella no lo quiere) pues que vio en un mensaje en el teléfono de su madre que un amigo le decía "cuchi cuchi" con corazones. 
- M me contó que su madre quiere que le firme el papel de la excursión del cole para que pague la mitad de la misma. En realidad... es una relación basada exclusivamente en el dinero, no en el bienestar de las niñas. 
- M y A dicen que no entienden por qué su madre se enfada cuando son felices con nosotros. 
- M dice que su madre siempre se enfada y dice que claro, que ella no sabe, o que ella es menos... 
- M me contó que le sentó mal que nos casáramos en las Vegas sin decírselo por anticipado. 
- M me contó que le dijo a su madre que lo mismo teníamos un hijo y ella respondió "¿es que tu padre no tiene bastante con vosotras dos?"
- A me contó que el día del bautizo de su primo por parte de padre que había estado tan mala la noche anterior (y su madre la medicó y le mandó la medicina para el día del bautizo que sin duda yo no le iba a dar) era por miedo a que apareciera su abuela materna por misa. Dice que estuvo una semana con pesadillas. Dice que no se fía nada de lo que su abuelo o abuela materna puedan hacer. 
- Me dijeron que a ella no le pueden contar nada... que se enfada. Que no entiende en absoluto nada de lo que pasa. Y que no quieren que se enfade. 
- M ha sacado un 2.95 en matemáticas. Le dice a A que ni se le ocurra decírselo a su madre. A su padre y a mi nos lo contó enseguida. 
- Este fin de año nos vamos de vacaciones a la Toscana. Están preparando el viaje con muuucha ilusión. Su única preocupación es que su madre no se entere
Cuando se iban decían que habían contado muchas cosas, que se sentían muy bien.
Una tarde muy pero que muy intensa... e interesante. Y yo me pregunto... ¿a dónde nos lleva todo esto?

jueves, 3 de septiembre de 2015

A y su madre

Ayer M me mandó un mensaje para decirme que A estaba muy nerviosa. Decía que no sabía cómo ayudarla o qué decirle porque al intentar saber qué le pasa, A se enfada y no quiere hablar. 
Le pregunté si A había hablado con su madre y le había contado todo lo que le hace sentir. M me dijo que no, que lleva 18 días intentando hablar con ella pero que en cuanto lo intenta, la madre se pone nerviosa y que no encuentra el momento. 
La verdad es que no entiendo cómo una madre se puede poner nerviosa cuando sus hijos le hablan de sentimientos. Evidentemente no es algo a lo que esté acostumbrada puesto que se pasan el día criticando a los demás o victimizando (es una forma de vivir) pero claro, cuando unas menores te reclaman atención emocional... ¿no se debería atender?
A empieza ponerse violenta. Mañana las recogeremos y nos volverá a tocar el estallido de la bomba a presión de vivir siendo alguien que no eres o ejerciendo contención emocional. No sé qué va a ocurrir cuando todo esto explote en casa de su madre. ¿O no explotará nunca? Porque en casa explota de forma de llanto y pena profunda, pero nunca agresiva. Pero M dice que la ve irreconocible... violenta. Es total y absolutamente normal; rabia, frustración, impotencia, no sentirse comprendido y esto unido a miedo provoca un gran dolor a A. 
La conversación con su madre debe tocar sencillos puntos pero totalmente complicados para A: 
- La ropa que le compra no le gusta. No quiere ver en su armario la ropa de otros que además no le sienta bien. 
- No quiere estudiar religión y el curso empieza en apenas unos días. La madre le dijo que esto era cosa del padre y que no es una decisión propia. A está harta de sentir que ella no puede tomar decisiones propias. Entiendo que su madre debe estar enfadada puesto que después de montarle la comunión.. pues que te diga que no quiere seguir estudiando religión... es duro de entender. Predecible totalmente. Uno debe educar y comportarse en el mismo modo. No se debe predicar con ir a misa y pasarse la vida haciendo daño a los demás en lugar de ayudando al prójimo. Triste entendimiento de la religión. 
- No quiere seguir estudiando música por decisión propia. Esto también le costó una bronca con su madre puesto que su padre ya le comentó hace años que la trompa no era el instrumento de su hija, sino la batería (tal y como ella quería). Curiosamente, nadie hizo nada para que ella tocara la batería y se tuvo que conformar con el instrumento que ningún niño quiso. Ella se pregunta por qué otros pudieron cambiar (según ella sus padres pelearon) y por ella  su madre no hizo nada por ella. 
- Las peques tampoco entienden por qué no pueden hablar nada con ella. Siempre se enfada y deja de hablarles... Terrible realidad.
- Quiere que vayamos a su festival de fin de curso del año que viene sin que su madre o la familia de su madre (sus abuelos) monten un espectáculo.
- Quiere que sus abuelos y su madre dejen de hablar de su padre y de mi. Dice que está harta... aunque creo que durante mucho tiempo ella ha participado en este tipo de debates o con silencio o apoyando. Esto es lo que hace realmente difícil que ahora mantenga esa conversación. 
Veremos qué nos encontramos mañana. A ha empezado a morderse los cuellos de las camisetas, a morderse hasta los dedos... y esto no ha hecho más que empezar. Durísima adolescencia le espera como no sea capaz de vivir conforme quiere vivir. 
¿Por qué algunas familias se niegan a hablar de sentimientos? ¿por qué es todo tan difícil para algunos peques?

domingo, 16 de agosto de 2015

M y su adolescencia

M está hecha toda una mujercita. Por fin, después de mucho tiempo, es capaz de pensar por sí misma y poner en tela de juicio las opiniones de los demás. Algo que me encanta. Por fin vemos como su autoestima crece. 

M nos cuenta que ante los ataques de su madre hacia nosotros tiene dos opciones; o callar o contestar. Parece que cuando calla, otorga (y no hay repercusión) pero que cuando contesta la madre pierde los nervios y empieza a decirle que está de nuestra parte. Parece que en esta vida tiene que haber dos bandos, el bando de la madre y el bando del padre. Veo que M empieza a estar un poco cansada de esto. 

M ya ha probado sus primeras bebidas, ha cogido su primera borrachera, se ha enrollado con un chico, ha fumado en cachimba y tabaco... y todo esto por supuestísimo sin conocimiento de su madre. Ahora se acercan las fiestas de Finestrat y a pesar de que no tienen barraca todavía (a apenas una semana de la fiesta) pues tiene miedo de que estando su madre cerca, pase más de una semana sin hablarle por enterarse de que ha bebido alcohol. 

Y yo me pregunto... ¿cómo puede estar una madre sin hablarle a sus hijas con las que vive una semana? ¡Por un enfado! Pero bueno... eso es algo que pienso yo y que no voy a compartir con las niñas. 

M y A siguen teniendo miedo de compartir cualquier sentimiento con su madre. No quieren que se enfade. No sé de dónde viene ese miedo atroz a que su madre se enfade. Imagino que viene de hace ya 6 años, cuando sus padres se separaron. Imagino que si se enfadaba con ellas cuando tenían 9 y 5 años, algo quedó grabado en sus cerebros. Ahora la palabra que más repiten es "mamá no te enfades". Yo no recuerdo ni una sola vez en la que pronunciara esa palabra. 

M es más extrovertida y nos cuenta miles de aventuras adolescentes. Me encanta. Ahora quiere hacerse un segundo piercing en la oreja. Ya lleva una rasta. Quiere tintarse el pelo de rojo. Sigue siendo muy miedosa a cualquier cosa nueva...  pero ahora, al menos lo intenta. 

M y A me dijeron el otro día que quieren hacer puenting... cualquier día les doy una sorpresa. Me gusta cuando vemos pasar los días y son más como nosotros; menos quejas, más risas, menos crítica, más hablar de emociones, menos victimismo, más alegría. ME GUSTA. 

viernes, 14 de agosto de 2015

El verano

Estamos pasando un verano fantástico. Algo ha cambiado. No sé muy bien qué pero algo ha cambiado. Llevamos 14 días sin quejas, sin críticas, sin culpar a nadie... Y se nota que el nivel de energía sube como la espuma. 

Estos días hemos pasado un tiempo con la familia, hemos hecho surf, hemos acudido a clases de arte y estamos terminando unas super camisetas. A y M han dado su primer biberón a los mellizos de mi amiga y están super felices. 

Estos días hemos hablado de miles de cosas, cada noche agradecemos las cosas buenas que nos han pasado ese día y además nos contamos las cosas por las que nos sentimos orgullosos. 

Este año A viene con la autoestima muy pero que muy tocada. Está costando bastante remontarla y tenemos un poco de miedo de saber cómo volverá el próximo día. Hace unos días se puso a llorar en la mesa porque dice que se siente fatal. Nos comenta que no hay nada en su armario de casa de su madre que sea suyo. Le explicamos que todo lo que hay en su armario es suyo pero que nos cuente cuál es el problema de verdad. Nos dice que es como si abriera el armario de su hermana de hace 4 años; ropa de la hermana, de la vecina... de bla bla bla. Dice que además de que la ropa no le gusta, no le sienta bien. Intentamos darle recursos; que se la pruebe, que lo que no le siente bien o no le guste lo saque del armario... y que  por supuesto se lo cuente a mamá. Ahí ya la cara les cambia a las dos y dicen... ¡si hombre! Estará una semana sin hablarnos. Nos quedamos mudos. Intentamos explicarles que es importante que se sientan bien y que si no le cuentan a su madre que no se sienten bien, pues que es difícil que las pueda ayudar. Nos dicen que se quieren ir de compras juntas porque su madre no tiene su estilo ni su gusto. Que no les gusta que les compre ropa y que quieren ir ellas solas. Así que decidimos irnos de compras. Encontramos muuuuchas cosas y A ni podía dormir esa noche de la emoción. Le brillaban los ojos... Feliz... aunque todavía ni la ha estrenado, jajaaj. 

Anoche A tuvo otro episodio. Llegaba yo bastante tarde del trabajo y por tercera o cuarta vez en el día se le había caído algo. Llegué y le vi los ojos húmedos, me abrazó y se puso a llorar. Le expliqué que no pasa nada porque se le caigan las cosas y me contó que quiere que vayamos al fin de curso del año que viene (para el que todavía falta un año) pero que sabe que su madre montará un espectáculo. Otra vez la misma historia. Le explicamos que nosotros podemos ir a donde ella quiera o necesite pero que quizás debería contarle a su madre cómo la hace sentir. Entonces empezó a decir que se pasa el día hablando mal de nosotros, que a ella le duele mucho pero que si no participa pues le dice que está de nuestra parte y que si calla le dice que claro, que ahora no le interesa hablar. Nos contó también que cuando decidió dejar la música (algo que nosotros veíamos claro desde hace mucho tiempo) su madre le dijo que le habíamos comido la cabeza y que ahora que quiere dejar la religión lo mismo. Parece que su madre no la ve capaz de tomar decisiones por si misma. Es curioso, aquí no le decimos nunca a nadie lo que debe o no debe hacer... pero sí se les deja tiempo para reflexionar sobre lo que ellas sí quieren o les gusta. 

Cuando vuelvan a casa dentro de 2 días, volverán a una casa diferente. Su madre se ha mudado. Intentó mudarse a una casa en la que tenían que compartir habitación pero ellas se negaron (¡con un sólo escritorio quería que compartiéramos y no cabíamos ni una! -nos decían). Nosotros no juzgamos, sencillamente les decimos las cosas buenas y no tan buenas de compartir. Nos gusta que ellas saquen sus propias conclusiones, no que vean el mundo a través de nuestros ojos. Ayer nos contaban que la mudanza está hecha pero que a M no le gusta su habitación y su madre no quiere cambiarla y que la habitación de A la han colocado al contrario de lo que ella quería, pero que luego si no le gusta que ella se lo cambie. A veces me pregunto si esta madre no se da cuenta de lo importantes que son algunas cosas para sus pequeñas. 

M y A han decidido hablar con su madre a la vuelta. Tienen miedo, mucho miedo de sus enfados y repercusión. Dicen que van a decirle que no quieren volver a escuchar hablar mal de nosotros y que les gustaría hacer valer su opinión sobre las cosas. 

Ya veremos qué ocurre... buena suerte, chicas. 

martes, 9 de junio de 2015

Madres tóxicas... instrucciones confusas

Este fin de semana ha vuelto a ocurrir. M llevaba toda la semana nerviosa porque unas compañeras del instituto hacían una fiesta en un chalé con piscina y su madre no la dejaba ir. De hecho, su amiga C que quería ir con ella, no podía asistir tras hablar la madre de C con la madre de M. 
Como a M le tocaba el finde con nosotros, su padre le dijo que no había ningún problema en ir a la fiesta pero que volvería a dormir a casa. El motivo no es otro que poder pasar algo de tiempo del finde con M, puesto que si la recogemos el viernes, pasa el sábado fuera, duerme fuera y se vuelve el domingo por la tarde, pues no le vemos el pelo. 

M nos dijo que su madre no la dejaba ir a la fiesta. No tuvimos claro por qué. Ella no lo comentó y nosotros respetamos que no lo contara. Nos dijo que quizás porque había piscina y no había adultos en los alrededores podía ser una causa. 

El viernes J, amiga de M, se quedó a dormir en casa puesto que tenían clase de teatro terapia el viernes por la tarde. Se animaron a asistir a las clases que ofrece gratuitas el ayuntamiento y que el año pasado pagamos para M y le fueron muy bien. Su crecimiento personal y su autoestima se vieron muy fortalecidos. Ahora M acude en compañía de J. 

El viernes por la noche no me dejaban acostarme. M y J querían hablar conmigo, contarme cosas, pedirme opinión sobre otras... Y como teníamos dos preadolescentes de 11 años allí, tuvimos que esperar a que se acostaran para poder charlar. Hablamos de chicos, primeros rolletes, primeras borracheras... y nos reímos un rato. 

El sábado acudimos con ellas al chalé para conocer a la familia que lo prestaba. Estaba lleno de adolescentes en bañador mojados y esperando a M y J. Llegábamos casi a la hora de comer, la hora que M y J nos indicaron. J se quedaría a dormir pero a M la recogeríamos a las 22 horas. 

A media tarde M empezó a mandar mensajes preguntando por qué no se podía quedar a dormir. Indicamos los motivos y notábamos como el ambiente se iba caldeando hasta que escuchamos lo de "mi madre dice que me deja quedarme". De nuevo volvieron los momentos pasados en los que la madre decidía el horario de vuelta a casa aún cuando no estaban con ella, algo que todavía no llegamos a entender. 

A, la hermana pequeña, decía que era imposible que su madre la dejara puesto que toda la semana le había dicho que ni siquiera podía ir. Nosotros no íbamos a entrar en la guerra... "este finde estás con nosotros y te recogemos. Cuando estés con tu madre, vuelves a quedar con tus amigos y sigues sus instrucciones de quedarte o no quedarte conforme te indique". 

M lo intentó hasta el último minuto. Incluso al llegar a recogerla subió la madre de la chica que dejaba el chalé (no había adultos con ellos pero esta señora se estuvo pasando todo el día para controlar la situación) para pedirnos que se quedara. Le contamos que M es hija de padres separados, que queríamos estar con ella y la mujer palideció. Nos pidió disculpas porque ella había pasado por lo mismo y entendía perfectamente que quisiéramos estar con M. Las instrucciones fueron claras desde el principio, M volvería a casa a dormir. 

M subió al coche enfadada. No victoriosa. Le explicamos que no todos tienen la suerte de tener unos padres que les recogen porque quieren estar con ellos. Le explicamos que tiene todo el veranos para quedar con sus amigos y que si su madre la deja... perfecto. Mordí la lengua para no decirle... "cachondo que te llama tu madre para preguntarte si tu padre te deja a dormir y cuando dices que no, entonces ella te dice lo malo que es, ¿verdad? De momento se le olvida que ella no la dejaba ir". Ocurrió lo mismo cuando M se tintó una mecha roja... al principio parecía "cualquier cosa" y luego ya le sentaba bien. Muy triste. 

Y hoy he leído un artículo que viene al pelo para todo lo que M y A viven en casa. Lo relata tal cual. Parece que, en realidad... viven una relación tóxica en la que el adulto se prioriza a los menores. Esto es algo muy difícil de entender para nosotros pero parece que no es tan poco común. 

Echad un vistazo a este enlace. Describe perfectamente lo que las madres tóxicas realizan con sus hijos. 

http://lamenteesmaravillosa.com/cuando-la-educacion-hace-dano-madres-toxicas/

Lamentable... pero real como la vida misma.

miércoles, 1 de abril de 2015

M cumple 15 años

Hace apenas unos días M cumplía 15 años. Cumplir 15 años siempre es algo especial. Si recuerdo bien, no pudimos disfrutar de ella en los 12 y los 13 puesto que decidió no venir con nosotros. Como no nos gustan los regalos materiales, siempre organizamos algo especial y en dos ocasiones lo hemos disfrutado sin ella. 

Nunca le reprochamos nada... sencillamente a la vuelta a casa de A, se enteraba de los planes. Llamaba varias veces durante el fin de semana para interesarse por lo que habíamos hecho o lo que estábamos haciendo. Curiosamente interesada pero con una presión tan fuerte por la parte materna que prefería permanecer allí. Y nosotros, sin duda... respetamos ese tiempo para ella tan necesario. 

Curiosamente, para sus 15 cumpleaños, me dice que le apetece hacer algo especial y que por favor se lo organice. Yo me quedé ojiplática y, a pesar del poco tiempo que nos quedaba para el cumpleaños y de mi escaso tiempo libre por motivos de trabajo, decidí organizarlo. ¿Cómo decirle que no?

Así que empezamos con los preparativos. Primero vinieron las preguntas: ¿qué te apetece? ¿qué tipo de actividad? ¿en familia o con tus amigas? ¿de poca gente o multitudinario? ¿aventura o relax? Ella estaba un poco abrumada ante tanta pregunta pero era su 15 cumpleaños y tenía que decidir. Así que me dijo que quería una actividad de aventura, con sus amigas pero que también con nosotros (sólo nosotros, no familia extensa). Así que me puse manos a la obra y organizamos un fin de semana en un pueblecito en un hotelito rural en el que se comía muy bien y practicaríamos rafting por primera vez para todos. Sus amigas super encantadas con la aventura puesto que pasaríamos una noche fuera de casa. No les contamos el plan hasta el mismo día del cumpleaños que, además, era sábado. 

Pero resultó que dos días antes de empezar la aventura, A se hizo un esguince en el tobillo imposibilitando que pudiera caminar. Con toda la pena de nuestro corazón tuvimos que decirle que se tendría que quedar en casa con su madre puesto que teníamos organizado el cumple en un lugar con muchas cuestas y ella no podría realizar las actividades. 

Al llamar mi marido a "la madre" para indicarle que no podríamos recoger a A porque teníamos un plan sorpresa para M que nos había pedido organizar el cumpleaños, la pregunta fue: "¿Que M os ha pedido organizarle el cumpleaños o lo hacéis vosotros porque queréis?". El tono cambió. Sin duda alguna, M no le había contado nada. 

Y así había sido. El viernes durmieron todas en casa tras una cena con el instituto (M y sus dos amigas C y J)  y el sábado madrugamos para la aventura. Nos levantamos, preparamos una tarta de donuts con una vela y les contamos el plan. Ellas encantadas y emocionadas. 

Nos subimos en el coche camino de nuestra aventura y como era el cumpleaños, la abuela materna de M llamó por teléfono. Fue una de las conversaciones más surrealistas de mi vida entera: "gracias abuela. Adiós". Fue entonces cuando M nos contó que su abuela estaba enfadada porque no les había contado lo de que nos había pedido organizarle el cumpleaños. Este capítulo de la abuela materna (y paterna) merece un episodio aparte porque tela marinera. 

El finde fue fantástico. Nos reímos un montón, hicimos muchas fotos... y lo pasamos bomba. Las crías encantadas y nosotros también. 

Lo que no fue tan bien fue la vuelta. M llegó a casa y ni su madre ni su hermana le preguntaron absolutamente nada. Ella se metió en la ducha y cabreada se puso a decirle a su madre todo lo que pensaba (sin que ella la escuchara, por supuesto). Al salir de la ducha, "la madre" y A empezaron a contar todo lo que hicieron el fin de semana. No hubo ni una pregunta sobre su cumpleaños. ¿Qué madre se preocupa más por ella misma que por los momentos vividos por su hija en su 15 cumpleaños? Pues la madre de A y M es así. Parece ser que horas después, A, sí fue capaz de preguntarle a su hermana qué tal lo había pasado. Imagino que la curiosidad le pudo. 

Curioso, sin embargo, que A nos comentó el martes siguiente tras el cumpleaños: "durante el fin de semana las tres amigas han tenido la misma foto de perfil en el Whatsupp". Así que... no preguntaron pero estuvieron bien pendientes de cotillear lo que ocurría. Triste, ¿verdad? M se sintió a su vuelta muy sola. 




martes, 31 de marzo de 2015

Han pasado tantas y tantas cosas...

Hace muchísimo tiempo que no escribo pero ha llegado la hora de retomar este blog. El motivo es que espero algún día poder publicar un libro con todas estas historias de "ser la mujer de papá" y porque espero que algún día las pequeñas puedan releer su historia. 

Ha sido increíble todo lo que ha pasado en estos casi dos años que llevo sin escribir. Debo decir que ahora parece que se ha tornado la tortilla y que parece que ahora "la madre" tiene más discusiones o incidentes con las peques de los que tenemos nosotros. 

M acaba de cumplir 15 años y A 11 años. Han pasado casi 5 años desde que sus padres se separaron y siguen viviendo un tormento de comparativas, lenguas viperinas, agobios y angustias. Los terrores nocturnos se acabaron y A dice que en casa se duerme de lujo, pero que en casa de su madre tiene miedo de que les entren a robar. Le pregunto si se lo ha contado a su madre y dice que sí, pero que siempre le dice "no pasa nada", "que no piense en eso" y ahí se acaba el tema. ¡Qué terrible es eso de "no pasa nada" o "no pienses en eso" cuando un menor sufre!

Sea como fuere... vuelvo a escribir... tengo muuuuuchas aventuras que contar.