3 años después de la separación de mi marido con su ex sigue la guerra. Yo también he vivido una separación pero entre personas normales, con actitudes normales y sin daño a una persona con la que has convivido y amado durante una parte muy importante de tu vida. Tengo clarísimo, y cada día más, que uno debe decidir muy bien la persona con la que se casa pero mucho mejor la persona con la que quiere tener hijos. Esa elección es la más importante de la vida.. ELIGE LA MEJOR PERSONA que encuentres, estés o no enamorado. Pero si resulta que nunca estuviste enamorado, tuviste hijos con una mujer que nunca te hizo feliz y además es una mala persona... se junta un terrible cóctel molotov que cuando explota... EXPLOTA. Sinceramente, creo que el nivel cultural tiene mucho que ver en la forma de gestionar estas cosas.
Ayer recibimos una citación judicial. No sabremos lo que es hasta finales de julio pero la veo ahí diciendo: "te sacaré hasta los ojos" porque esas fueron sus últimas palabras.
Yo, sinceramente, prefiero la dignidad. Hay quien elige la compasión y el victimismo para vivir la vida. Y es que a veces la vida de uno es tan pobre que por si misma no tiene nada y debe elegir se la víctima. Pues nada...
A partir de hoy llamaremos a su ex LA SEÑORA. ¿O deberíamos llamarla LA VÍCTIMA? No lo tengo claro. ¿O la POBRE DESGRACIADA? No sé... no sé realmente cómo deberíamos llamarla. Se me ocurren mil apodos con la que hacerlo (tal y como hacemos en casa) pero no quiero ponerle contenido de adultos al blog y además tengo que respetar a sus hijas, esas pequeñas por las que seguimos sufriendo y que algún día, cuando sean adultas, tendrán acceso a este blog.
Lo que tengo muy pero que muy claro es que la SEÑORA VÍCTIMA DESGRACIADA jamás debió tener hijas, porque una madre, debe priorizar el interés superior del menor al suyo propio. Y en este caso... andamos lejos.

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