Ayer por la tarde comentábamos cómo mi sobrina tenía inquietud en cómo meter a toda la familia dentro de un árbol genealógico y estuvimos comentando con A cómo quedaba el árbol genealógico cuando las familias se separaban. Le comentamos que no hay que quitar a papá o a mamá sino ponerles a ambos y en la línea que les une se pone una cruz indicando que la relación está rota. Luego le comentamos que se añade a derecha o izquierda las parejas de papá o mamá porque son parientes colaterales.
Volvimos a preguntarle por su intención de no decir mentiras a mamá tras la movida del otro día y ella no quiere hablar del tema. En casa, todo tema del que no se quiere hablar, es porque duele y hay que trabajarlo. Los temas de los que no se habla con naturalidad es porque no están superados. Volvimos a preguntar por qué no hablaba con su madre del tema y dijo que ya estaba claro. Le pregunté si lo habían vuelto a hablar y me dijo que no. Le comenté que no hablar las cosas no significa que están claras y le pregunté si ya tenía bien claro que el amor de su madre es incondicional. En ese momento los ojos se le llenan de lágrimas y me dice que no, que no lo tiene claro. Así que empezamos de nuevo la charlita de que el amor de una madre es incondicional, que su madre aunque hable mal de nosotros la quiere, que aunque ella nos quiera y su madre no nos quiera no significa que todos tengamos que querer a las mismas personas... bla, bla, bla...
Poco después, cuando volvieron a casa, llama la madre fuera de sí misma para decirnos que A le había contado que nosotros hemos dicho que ella ya no es su madre y que me voy a poner yo en su lugar. Mi marido ha intentado explicarle lo que ha ocurrido pero ella le ha colgado el teléfono. La hemos llamado y no ha cogido el teléfono.
Es triste, muy triste porque la niña sufrirá muchísimo la próxima vez que tenga que enfrentarse a nosotros sabiendo que ha mentido. Es triste, muy triste que la madre tenga esa terrible inseguridad en si mismas. Es triste, muy triste que su madre haya dado conmigo, en lugar de con una persona que no soporte a sus hijas y les haga la vida imposible. Me pregunto cómo hubiera sido en este caso.
Pero lo que más triste me parece de todo es que la madre, siendo consciente porque su hija se lo ha dicho, (que le miente porque tiene miedo de que la deje de querer si le dice que nos quiere), monte un cirio espectacular poniendo en evidencia ante sus hijas su inseguridad como madre. Es triste, muy triste, que la gente no se forme para ejercer la paternidad. Otro gallo cantaría. Qué triste va a ser el próximo encuentro con estas niñas.

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