jueves, 6 de diciembre de 2012

La incondicionalidad de mamá

Abrí la puerta y entraba M cargada con sus mochilas del cole, de del voley y de ropa. Me dio un beso y pasó para dentro. Detrás entraba A con una cara un tanto raro. Se la noté nada más abrir la puerta pero salía yo en esos momentos así que le di un beso y salí pero apenas iba a tardar unos minutos en volver. 

Unos minutos después entro en casa y A estaba en el salón con su padre haciendo los deberes. Le pregunto qué le pasa y me dice que nada. Le vuelvo a preguntar qué le pasa y me dice que nada. Estaba borde, ruda... algo extraño en ella. Muy extraño. Sabía que algo pasaba. Me pregunté si su madre habría recibido ya la solicitud de modificación de medidas con las pruebas del detective en la que demostraremos que está trabajando y además, enriqueciéndose a través de su ex. Volví a preguntar a la niña hasta que estalló. Se puso a llorar... algo bueno. Necesitaba dejar salir ese dolor fuera el que fuera. Empezó a contarme que se había peleado con la vecina. Cuando terminó su historia le dije que eso no era lo que le pasaba y que me contará qué le preocupaba. Y entonces dijo: "¿y si no lo quiero contar?" Fue entonces cuando confirmé que algo ocurría. Le insistí y seguía llorando. Es que no lo quiero contar -me repetía. Le insistí. Debía sacar todo aquello que le preocupaba y que le hacía estar arisca con nosotros. 

No tardó mucho en derrumbarse más y más. No quería hablar delante de su padre por el terrible conflicto de lealtades en el que se ve sumergida en estos momentos. Su padre salió del salón y ella empezó a hablar. El problema residía en que su madre estaba enfadada con ella porque había descubierto que le mentía. 

A es muy mentirosa. A nosotros nos miente en cosas muy absurdas como que ella no ha escrito una nota, que el corazón rojo de la pared con su nombre dentro no lo ha escrito ella, etc, etc... pero a su madre le miente en cosas mucho más serias. Mentir es un hábito en el que hay que profundizar para saber qué ocurre. La cría me contó que había desordenado el salón de su casa y que su madre entró y le dijo "Seguro que esto a ella no se lo haces. Seguro que en casa de tu padre no les desordenas nada y a mi me tienes como una chacha". La cría estaba destrozada. En casa desordena, ¡claro! como todos los críos... pero la diferencia es que su padre y yo hacemos que recoja sus cosas antes de hacer cualquier otra actividad. No ve la tele ni hace los deberes si no se ha hecho la cama; tiene que recoger su habitación para poder salir a la calle... y así sucesivamente. La diferencia es que nosotros JAMÁS nos comparamos con lo que pueda hacer en casa con su madre; allí tienen la vida que su madre y ellas han decidido tener y a nosotros no nos importa. Lo único que nos importa es cómo estén aquí y con nosotros. 

Parece ser que al meterse en la cama la madre volvió a preguntarle si me quería a mi. Y la niña se puso a llorar a decirme que tiene que decirle a su madre una y otra vez que no nos quiere, que la tratamos mal, que no la ayudamos con los deberes, que se lo pasa mal cuando está con nosotros... "Es que mi madre siempre está hablando mal de vosotros y si yo le digo que os quiero o que estoy bien con vosotros mi madre va a dejar de quererme". Blanca, me quedé blanca. Esto es algo que le lleva mi marido comentando a su madre durante más de un año. La madre, sin embargo, cree a la niña en lugar de darse cuenta de que miente. Y esto hace cada día la pelota más y más grande. 

La niña se abrazó a mi a decirme que ella me quiere mucho pero que no se lo puede decir a su madre. Yo le dije que no tiene por qué hablarle a su madre de nosotras, que ella puede quererme y no tiene que sentirse culpable por hacerlo. No le pude decir que su madre gestiona muy pero que muy mal las cosas y que la culpa de todo su dolor la tiene ella, por no gestionar bien las emociones de su hija y forzarla a decirle mentiras continuamente. Me puse en la piel de la cría y me sentí terriblemente mal. ¿Qué se siente cuando vives pensando que tu madre no te quiere de forma incondicional? Le dije que íbamos a contarle todo a papá y que luego íbamos a llamar a mamá para preguntarle si la quería, porque yo estaba segura de que su madre, hiciera lo que hiciera, siempre la querría. Fue entonces cuando ella me dijo que no, que no llamáramos a su madre, que ellas ya lo habían aclarado y que su madre la había pillado mintiendo y que le tuvo que decir que me quería. 

La verdad es que fue una situación bastante dura. Es muy duro para un hijo saber que tus padres se separaron y vivir pensando que tu madre cualquier día se puede separar de ti. Es muy duro no poder hablar con tu madre de cómo te sientes, tener que mentirle para que te quiera (aunque en casa le reforzamos que su madre y todos nosotros la querremos siempre de forma incondicional) y encima ver que la madre, en lugar de creer al padre cuando le cuenta los problemas que tiene su hija, sencillamente la crea a ella. 

Creo que su madre no es consciente de que está creando una relación con su hija basada en la mentira. Creo que su madre es tan insegura que tiene que preguntarle a su hija si me quiere porque piensa que queriéndome a mi la querrá menos a ella. No entiendo cómo una madre puede dudar de ser  madre. No entiendo cómo esa mujer es tan insegura. No entiendo cómo puede transmitir tanto dolor a sus hijas y quedarse tranquila. ¿Dormirá bien por las noches? ¿Realmente creerá que lo que hace está bien? ¿Abrirá los ojos algún día? ¿Será tarde?

Hoy sólo me pregunto qué ocurrirá en la adolescencia cuando las mentiras ya forman parte de la relación madre-hija. Espero que alguien o algo le abra los ojos y ayude a sus hijas a ser las mejores versiones de sí mismas. 

Es curioso pero la cría no tiene miedo con nosotros, no duda de nuestra incondicionalidad. Es cierto que nos da exactamente lo mismo lo que ocurra en su casa con su madre y que las dejamos hablar abiertamente sobre lo que hacen con ella, sin juzgar, sin criticar... y reforzando si ella dice que las ha castigado o reforzando que una madre no deja de querer a un hijo aunque confieso que yo, como adulta, me cuesta creer cómo una madre no es consciente del dolor que están viviendo sus retoñas. Quizás su posición de víctima deje de existir si deja de criticarnos. Quizás crea que el amor de sus hijas hacia nosotros dependerá de cuánto hable mal de nosotros. Lo desconozco... Muchas veces intento entenderla pero soy incapaz. 



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