jueves, 9 de agosto de 2012

Día 9 - complicándose las mañanas

Son 9 días sin quejas por parte de M y le está costando mucho. Qué difícil es quitar las costumbres de toda una vida en 15 días. Muy muy difícil. Ya ha conseguido su objetivo y el taller de costura de 4 horas en el que se confeccionará la falda estaba previsto para mañana pero lo hemos cambiado a la próxima semana para que ambas hagan la actividad juntas. A hará una clase de equitación mientras M aprende a utilizar la máquina de coser y se hace su primera falda. Ayer compramos la tela y la cremallera que necesita.

Ayer M llegó llorando de la escuela deportiva. Dice que le dolía mucho la cabeza. Le dije que se tomara un zumo y un ibuprofeno y la acosté en nuestra cama. Le puse el aire y me tumbé con ella un rato. Se encontraba mejor al as 20 min… parecía una niña nueva.

Anoche tuvieron una pelea mientras ensayaban el baile que tendrán que realizar el próximo martes. M quería bailar sola y A se metió a bailar con ella así que M la empujó y la tiró al sofá, algo que su padre no tolera en absoluto. Así que ambas se pusieron a llorar como desesperadas: M porque está harta de A y A porque dice que siempre mete a M en líos. Una pelea absurda de hermanos que se convirtió en una guerra. Las metimos juntas en una habitación, aclaramos lo ocurrido, pusimos nombre a las cosas y nos metimos a la cama más tarde de lo normal, ya entre risas. Por supuesto me quedé sin ver el baile que están ensayando.

Esta mañana A se ha levantado feliz como de costumbre. ¡Ha escuchado el despertador por tercer día consecutivo! Esto era algo impensable la pasada quincena. Se ha levantado, me ha abrazado, me ha contado cuánto me quiere, lo feliz que es con nosotros y por supuesto, ¡lo feliz que está con su clase de equitación!

M lleva dos días sin ponerse el despertador. La desidia empieza a atacar de nuevo. La verdad es que no tener ilusión ni motivación por nada en la vida más que por ver pasar los días debe ser terrible. Me pongo en su piel y la entiendo. Nosotros no sabemos vivir sin metas pero esto también hay que enseñarlo y motivarlo. Es el segundo día que me marcho y todavía no se ha levantado de la cama.

El abu está yendo por las mañanas para verificar que salen de casa sin incidencias y hoy me decía que M no tiene sangre en las venas. Parece ser que esta mañana mientras A desayunaba tranquilamente tras hacerse su cama y prepararse su bocadillo para la escuela de verano, M daba vueltas. Ha llegado la hora de marcharse y M no tenía ni la cama hecha, ni el bocadillo preparado. Le ha dicho a A que se lo preparara o que no le volvía a hablar en la vida. A, sin embargo, ha dicho que se iba porque llegaba tarde y M se ha enfurecido. El abu le ha pedido a A que esperara un poco (aunque les quedaban 15 min para entrar) y M se ha ido sin bocadillo y sin desayunar. Al menos se ha hecho la cama. A le ha dicho que no la ayudaba porque yo le he dicho que tiene que aprender a espabilarse. La verdad es que es muy complicado encender la mecha de alguien sin motivación pero no nos vamos a dar por vencidos.

A ver qué nos encontramos hoy. De momento, para empezar… mañana M va a dormir media hora menos porque si necesita más tiempo par prepararse, habrá que dárselo. Y ella será la que tenga que hacer el esfuerzo.

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