miércoles, 20 de marzo de 2013

El día del padre

A
yer fue el día del padre y por primera vez en 3 años (éste era el cuarto) M vino a pasar el día con su padre. Las recogió a las 13:00 horas con la intención de que pudieran dormir por la mañana y luego comer juntos. Tardaron en bajar y bajaban muy serias (pronto pudimos descubrir que los abuelos maternos están en su casa y esto es quizás lo que más les afecta de todo. Imaginamos el “despelleje” de papá que se debe producir estos días). Le dieron un beso a su padre y subieron al coche. A le dijo felicidades y le entregó una hoja doblada por la mitad en la que ponía “Diario de D” (el nombre de su padre). Yo sinceramente me quedé muerta. El día del padre, no hay un papá ni un dibujo familiar, ni un te quiero… Es increíble porque cuando está en casa todo es “ojalá el finde durara 15 días”, “ojalá pudiera pasar más días con vosotros…etc” pero cuando pasa varios días con su madre o con los abuelos maternos (como ha sido este puente largo) la frialdad se palpa en el ambiente. Su padre comenta que cuando se separó un familiar de su ex fue una tortura; un despelleje increíble en el que no se escuchaba nada bueno. Imaginamos lo que estas criaturas escuchan estos días.  
M se subió al coche y no felicitó a su padre. Mañana es el juicio y estamos casi seguros de que su madre la va a llevar a testificar. Ella estará asustada porque evidentemente tiene que mentir y esto no debe hacerla sentir bien.
El coche arrancó y tardaron un rato en poder estar naturales. M llevaba tiempo sin venir (porque no ha venido en los días entre semana) y siempre le cuesta un poco más sentirse natural. A estaba… un poco fría.
Fuimos a comer al chino. Allí preguntamos a M si ya no utilizaba el transporte escolar (puesto que los días que ha estado el detective en la puerta de su casa no lo ha utilizado) y ella dijo que sí, que siempre venía en bus. Es mentira… y así se lo dijimos Entonces dudó. Preguntó por los días exactos. Entonces decía que uno la recogió antes su madre… luego eran dos… Agachaba la cabeza… no sabía muy bien qué decir. Mentía. Está aleccionada y se nota.
A tuvo que escuchar la frialdad de su regalo. Se quedó seria, consciente de que así era aunque inicialmente intentó rebatirlo. Mañana es su cumpleaños y está esperando muy ansiosa su regalo (sabe que será algo especial) lo que no sabe es que se lo vamos a cambiar por el mismo regalo que le ha hecho a su padre. Seguro que hay lágrimas. No hay nada como recibir lo que uno da para saber que lo que da no es nada. Le diremos que como ella decía que el regalo que hizo a su padre era guay, pues que pensamos que le haría ilusión recibir lo mismo porque es guay. Veremos la cara que pone.
A comentó que ya no se hacían regalitos en el cole para el día del padre. No sé si no se hacen o si realmente se los entrega a su madre. Recuerdo el día de Navidad cuando llegó con la manualidad; era un plato que había hecho ella con unos dulces navideños. Al llegar a casa le dijo a su padre que cogiera tres nueces, porque el regalo era para su madre. Yo me quedé muerta y le dije que si me llega a regalar a mi tres nueces de ese plato le digo que se las meta por donde le quepan… que es no solo feo, sino feísimo lo que estaba haciendo. La diferencia es que su padre aprecia cualquier regalo que le hagan… si eso se lo llegan a hacer a la madre monta en cólera, estoy segura. De hecho la niña dice que cuando vuelven el fin de semana y le cuentan lo que hacen con nosotros su madre siempre monta en cólera.  
Después de comer fuimos a visitar Dinopétrea, una exposición sobre dinosaurios en Alicante. Se mostraron ilusionadas. De vuelta a casa visitaron unas fallas y merendaron.
Sin duda su padre merece un día del padre muuuucho mejor del que tuvo. Es muy triste vivir esta situación con los hijos únicamente por una mala gestión de familia. Espero que cuando sean adultas, las cosas cambien aunque, según los expertos, la alienación parental no tiene cura.
 
Y yo me pregunto... ¿de verdad esa madre quiere a sus hijas? ¿Es consciente del daño que les produce?
Mañana es el juicio… Veremos lo que nos depara el destino.

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