martes, 26 de marzo de 2013

Día 21 de marzo; juicio y cumple


El día 21 fue un día intenso. Era el día del juicio por fin pero no tuvimos suerte o al menos no la suerte que esperábamos (quizás un retraso es bueno a futuro). Una vez allí con la abogada, el detective y la procuradora nos comentaron que se había suspendido. Curiosamente la otra parte, me ha citado a mí, junto con otras 8 o 9 personas a declarar. Había un defecto de forma en la comunicación del juicio y era fácil que se suspendiera y más teniendo en cuenta que el detective demostrará que la madre está trabajando con la consecuente suspensión de la pensión compensatoria a la cual le quedan únicamente dos meses de vida. Que la otra parte pidiera la suspensión era totalmente normal. Aprovechamos la ocasión para hablar con la procuradora la cual se acordaba perfectamente del juicio anterior, hace ya más de 3 años, en el que dice que se notaba que había un favoritismo inusual, incluso en el informe psicosocial, a favor de la madre. Me llamó la atención el comentario. ¿También le pagaron a la psicóloga para que hiciera lo que hizo? Me parece triste, pero al final las consecuencias las pagarán únicamente sus hijas.
El día 21  también era  el cumple de A  y conforme teníamos previsto cambiamos el regalo de cumple (unas muñecas de trapo para confeccionar ella misma) por un diario exactamente igual que el que ella le regaló a su padre el día del padre. Ambas niñas vinieron el día 21. Su padre ha decidido que a partir de ahora no esperará 15 min de plantón en casa esperando a que M baje, siempre con su cara de enfado que por suerte le dura únicamente 10 min. Ahora M tendrá que estar esperando en la puerta cuando él llegue. Se lo comentó el mismo día del padre y a regañadientes, el día 21 así fue. Aprovechan M y su padre para ir juntos a recoger a A y así pasan un ratito a solas. 
A salió del cole contenta porque era el día de su cumple y además estaba loca por ver su regalo. Al llegar a casa merendaron y su padre le entregó el regalo (unos folios en los que se indicaba “Diario de A”). La cría se quedó perpleja pero dice su padre que lo mejor fue la cara de M pensando que su padre había perdido el juicio. La niña decía “que esperaba otra cosa”, jajajaja, ¡qué iba a decir la pobre! El padre aprovechó para explicarle que ese mismo sentimiento tuvo él cuando recibió un regalo en el que no aparece ni un te quiero ni un papá. Es curioso que cuando está en casa siempre dibuja a nuestra familia, corazones, cuánto nos quiere, etc etc y cuando está en casa de su madre no es capaz de hacer nada así para su padre. Alienación parental, se llama esto. 
Antes de marcharse de casa su padre le entregó el regalo “de verdad” y la cría se puso super feliz. Le contó a M que ella se había quedado sin regalo de cumple por el simple hecho de que ni siquiera se había tomado la molestia de pasar con nosotros unos minutos el día de su cumpleaños. Se le explicó que a veces las personas dedicamos mucho tiempo a hacer felices a otras (como ocurrió buscando su regalo) pero que cuando lo que recibes son palos, la gente toma la decisión de no dedicar más tiempo a estas personas que son desagradecidas o que al menos no muestran ningún interés por el esfuerzo de los demás. Ella estaba cabizbaja y, de hecho, ni siquiera miraba el regalo de su hermana (aunque sí lo hacía ojiplática con el primer regalito). Luego le comentamos que además había tenido un detalle muy feo con la familia paterna a la cual ni siquiera había cogido el teléfono. Le comentamos que como cuidara así sus relaciones le pasaría exactamente lo que le está pasando; que tiene 13 años y no tiene más que una amiga. Hace poco (el día del tren) acudió a un cumpleaños y eran muchísimos amigos. En el suyo únicamente había 1. Ella dice (y su madre y su hermana) que “el problema es de los demás” aunque nosotros tenemos bien claro dónde está el problema; en la sobreprotección de la madre que la hace huir de cualquier situación en la que tiene que enfrentar un conflicto (totalmente normal en preadolescentes de su edad). Tiene una bajísima autoestima y una escasísima implicación en las cosas. 
De camino a su casa M estuvo muy seria. Imagino que el choque de quedarse sin regalo de cumpleaños (acostumbrada a tener siempre regalos haga lo que haga y acuda el día que acuda) le afectó bastante. También le afectó saber que no cuida sus relaciones e incluso hablamos de que va a suspender una asignatura (curioso que cuando estudia con su padre por las tardes no suspende) y de las medidas a tomar. M dijo, además, que al día siguiente tenía dentista (curioso también que siempre haya dentista en los días que le tocan a él) así que yo sabía que al día siguiente, viernes… habría movida. Siempre la hay cuando se remueven los sentimientos.

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