El día 21 fue un día intenso. Era el día del juicio por fin
pero no tuvimos suerte o al menos no la suerte que esperábamos (quizás un
retraso es bueno a futuro). Una vez allí con la abogada, el detective y la
procuradora nos comentaron que se había suspendido. Curiosamente la otra parte,
me ha citado a mí, junto con otras 8 o 9 personas a declarar. Había un defecto
de forma en la comunicación del juicio y era fácil que se suspendiera y más
teniendo en cuenta que el detective demostrará que la madre está trabajando con
la consecuente suspensión de la pensión compensatoria a la cual le quedan
únicamente dos meses de vida. Que la otra parte pidiera la suspensión era
totalmente normal. Aprovechamos la ocasión para hablar con la procuradora la
cual se acordaba perfectamente del juicio anterior, hace ya más de 3 años, en
el que dice que se notaba que había un favoritismo inusual, incluso en el
informe psicosocial, a favor de la madre. Me llamó la atención el comentario.
¿También le pagaron a la psicóloga para que hiciera lo que hizo? Me parece
triste, pero al final las consecuencias las pagarán únicamente sus hijas.
El día 21 también era
el cumple de A y conforme teníamos previsto cambiamos el
regalo de cumple (unas muñecas de trapo para confeccionar ella misma) por un
diario exactamente igual que el que ella le regaló a su padre el día del padre.
Ambas niñas vinieron el día 21. Su padre ha decidido que a partir de ahora no
esperará 15 min de plantón en casa esperando a que M baje, siempre con su cara
de enfado que por suerte le dura únicamente 10 min. Ahora M tendrá que estar
esperando en la puerta cuando él llegue. Se lo comentó el mismo día del padre y
a regañadientes, el día 21 así fue. Aprovechan M y su padre para ir juntos a
recoger a A y así pasan un ratito a solas.
A salió del cole contenta porque era el día de su cumple y
además estaba loca por ver su regalo. Al llegar a casa merendaron y su padre le
entregó el regalo (unos folios en los que se indicaba “Diario de A”). La cría
se quedó perpleja pero dice su padre que lo mejor fue la cara de M pensando que
su padre había perdido el juicio. La niña decía “que esperaba otra cosa”,
jajajaja, ¡qué iba a decir la pobre! El padre aprovechó para explicarle que ese
mismo sentimiento tuvo él cuando recibió un regalo en el que no aparece ni un
te quiero ni un papá. Es curioso que cuando está en casa siempre dibuja a
nuestra familia, corazones, cuánto nos quiere, etc etc y cuando está en casa de
su madre no es capaz de hacer nada así para su padre. Alienación parental, se
llama esto.
Antes de marcharse de casa su padre le entregó el regalo “de
verdad” y la cría se puso super feliz. Le contó a M que ella se había quedado
sin regalo de cumple por el simple hecho de que ni siquiera se había tomado la
molestia de pasar con nosotros unos minutos el día de su cumpleaños. Se le
explicó que a veces las personas dedicamos mucho tiempo a hacer felices a otras
(como ocurrió buscando su regalo) pero que cuando lo que recibes son palos, la
gente toma la decisión de no dedicar más tiempo a estas personas que son
desagradecidas o que al menos no muestran ningún interés por el esfuerzo de los
demás. Ella estaba cabizbaja y, de hecho, ni siquiera miraba el regalo de su
hermana (aunque sí lo hacía ojiplática con el primer regalito). Luego le
comentamos que además había tenido un detalle muy feo con la familia paterna a
la cual ni siquiera había cogido el teléfono. Le comentamos que como cuidara
así sus relaciones le pasaría exactamente lo que le está pasando; que tiene 13
años y no tiene más que una amiga. Hace poco (el día del tren) acudió a un
cumpleaños y eran muchísimos amigos. En el suyo únicamente había 1. Ella dice (y
su madre y su hermana) que “el problema es de los demás” aunque nosotros
tenemos bien claro dónde está el problema; en la sobreprotección de la madre
que la hace huir de cualquier situación en la que tiene que enfrentar un
conflicto (totalmente normal en preadolescentes de su edad). Tiene una bajísima
autoestima y una escasísima implicación en las cosas.
De camino a su casa M estuvo muy seria. Imagino que el
choque de quedarse sin regalo de cumpleaños (acostumbrada a tener siempre
regalos haga lo que haga y acuda el día que acuda) le afectó bastante. También
le afectó saber que no cuida sus relaciones e incluso hablamos de que va a
suspender una asignatura (curioso que cuando estudia con su padre por las
tardes no suspende) y de las medidas a tomar. M dijo, además, que al día
siguiente tenía dentista (curioso también que siempre haya dentista en los días
que le tocan a él) así que yo sabía que al día siguiente, viernes… habría
movida. Siempre la hay cuando se remueven los sentimientos.
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