Vamos evolucionando. A veces pienso que intentamos avanzar demasiados pasos cuando realmente deberíamos centrarnos en unos pocos. Con 12 y 8 años respectivamente seguimos haciendo cosas que al resto de menores se les enseña con menos de 4 años de edad. Seguimos comiendo con la boca abierta, manchando todo a nuestro alrededor mientras comemos, no sabemos sentarnos en la mesa, ¡qué decir de cómo utilizar la servilleta!, tosemos o estornudamos sobre la comida, todavía decimos “yo y el otro”, seguimos utilizando el “me se cae”, no tenemos respeto por las personas que están durmiendo y gritamos sin respeto, no recogemos el baño cuando nos duchamos, no doblamos ni colocamos nuestra ropa, se nos olvida tirar de la cisterna cuando vamos al baño…
A veces pienso que son demasiadas cosas para corregir. La respuesta siempre “es que a mi madre le da igual que coma con la boca abierta”, “es que a mi madre le da igual si me mancho”, “es que en casa no me hago la cama cuando me levanto”, “es que a mi madre…” Creo que cuando llegue la adolescencia los “a mi madre le da igual” se van a transformar en “a mi madre no le importo”. Su madre dice que "somos demasiado perfectos y queremos hijas perfectas". Yo, sencillamente, creo que son normas de sociedad y educación. Sin más. No pretendemos que saquen un 10 en matemáticas pero sí que vayamos a un restaurante y no estar llamando la atención continuamente.
Les queda otra semana con nosotros. Veremos qué ocurre cuando vuelvan después de 15 días con su madre. De momento, hemos avanzado muchísimo en una semana:
- A ha dejado de dormir con su muñeco.
- A ha dejado de mancharse mientras come aunque sigue tirando al suelo todo lo de su alrededor. Poco a poco.
- A ha dejado de llorar como una loca cuando se hace un rasguño.
- M ha aprendido a pedir disculpas.
- M pregunta cómo se dicen las cosas correctamente.
- M recoge sin rechistar.
- Ambas se levantan por las mañanas sin dramas.
La autoestima de M sigue por los suelos. Siempre se dice a sí misma que es tonta y aprovecha cualquier situación para decirlo. A también lo hace pero menos (trabajamos mucho su autoestima los fines de semana). Esa frasecita de su madre de “no sois perfectas” para justificar cualquier comportamiento les hace mucho daño. Espero que pronto se den cuenta de que sí son perfectas pero que son despistadas, desconocedoras y unas pobres víctimas de la alienación de su madre. Seguimos avanzando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario