Vuestra madre se niega rotundamente a cualquier tipo de negociación. Han pasado 3 años desde que se separaron y ella sigue LAMENTÁNDOSE. Los gastos que tiene tu padre están por encima de lo que cobra pero a ella le da lo mismo. Lleva un año trabajando y ha conseguido ahorrar el dinero suficiente como para seguir gastando en abogados. El otro día le mandamos un burofax indicándole que vendiendo la casa y mudándose a una vivienda de alquiler se ahorrarían más de 8.000 euros al año. Con la mitad de este dinero podrían pagarse vuestras pensiones durante un año. Es curioso que una madre sólo piense en su beneficio propio.
Me pregunto por qué tanto odio. Me pregunto por qué tiene tanto odio contenido hacia una persona que le ha dado todo. La ha mantenido, alimentado y dado caprichos durante 13 años. Ella no ha tenido que hacer nada más que encargarse de sus hijas (a las que deja incluso en el comedor del colegio). Las apunta a toda clase de actividades extraescolares para tener más tiempo libres. Cuando vuestro padre volvía a casa lo único que escuchaba era sus quejas hacia vosotras. Es la única madre a la que he escuchado decir “que estoy gorda por culpa de mis hijas, por haberlas parido”. Imagino que mi concepto de la maternidad difiere tanto del de vuestra madre que me es muy muy complicado ser resiliente.
Cuando intento ponerme en su lugar no soy capaz de entenderla. Nunca jamás condujo porque no quiso. Vuestro padre lo intentó durante años porque entendía que era algo positivo para ella; tuvieron incluso dos coches pero ella se negó rotundamente a ponerse al volante de uno. Yo nunca lo entendí porque evidentemente, para mi, la independencia de la mujer es totalmente necesaria. Ella, sin embargo, ha vivido durante más de 13 años siendo plenamente dependiente y no queriendo dejar de serlo. Tras divorciarse, importante recalcar que fue ELLA quien presentó la demanda de divorcio, presentó en su demanda que quería el coche. ¿Para qué? Para putear. No tiene ningún otro sentido.
Empezó a conducir y a buscarse la vida. Creo que para una mujer esto es más que un avance. Es una pena que sienta tanta rabia que su felicidad dependa de intentar hacer la vida imposible a los demás en lugar de preocuparse por sus hijas, por su crecimiento personal y el de ellas. Es muy triste vivir una vida lamentándose. Fue la víctima en el pequeño pueblo donde viven porque ser la víctima la hace sentir importante; esto sólo ocurre con las personas de autoestima muy baja. No dejó que vuestro padre sacara de la casa, de esa casa que se pagó ÚNCIAMENTE CON LA APORTACIÓN DE ÉL, ni una toalla, ni una sábana. El ordenador decía que lo necesitaban las niñas (de 5 y 9 años). ¿Estamos locos? Y el otro día le decía por teléfono a vuestro padre que “no fuera diciendo por ahí que no le había dejado sacar ni una cosa de casa”. Él le dijo: “de mi boca no sale nada que no sea cierto”. Pero claro… parece que dejar de ser una víctima en el pueblo donde vive no le viene bien. Tengo muchas ganas de que en el pueblo y en la vida se den cuenta de la persona que es en realidad.
Yo, sin embargo, a pesar de que es una persona que hace muchísimo daño a sus hijas y a su ex marido… le deseo toda la felicidad del mundo. Si fuera feliz… seguramente el odio se apartaría de su vida. Imagino que cada día que va a trabajar odia a vuestro padre por haberla sacado de su situación de confort; sin madrugar, sin tener que esforzarse, sin tener que conducir, sin tener que hacer nada para llegar a fin de mes… sin tener ninguna responsabilidad más que daros de comer, llevaros y recogeros del colegio y poco más. Es curioso que emocionalmente estéis tan vacías. Ojalá pudiera formarse. Ojalá alguien le abra los ojos hacia la felicidad. Ojalá llegue pronto a su vida un hombre que la mantenga para que vuelva a ser la persona dependiente que siempre fue… esa que si sacas de su zona de confort no sabe gestionar emociones. Nada, ni siquiera el bienestar emocional de sus hijas, está por encima de su odio.
No soy creyente pero si existe un dios… espero que algún día le quite la venda de los ojos.

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