Hace unos días tuvimos una noche dura. Momentos duros con ataque de ansiedad de M incluido. Una llamada de su madre despertó un llanto desconsolado en A. La echa de menos. Sabíamos que ocurriría porque llevábamos 3 días juntos y no habíamos podido dedicaros ni una sola tarde debido a que las reiteradas denuncias de vuestra madre hacen que tengamos que pasar muchos días de abogados. El estrés que genera todo esto es terrible.
Ya no pudimos más. El cansancio, el llanto… hizo que os contáramos lo que está ocurriendo. Os explicamos el por qué no os habíamos podido dedicar estos días, os explicamos que vuestra madre pretende a toda costa agotar a vuestro padre; no importa si la demanda es civil o penal, no importa si le manda a la cárcel unos años para quitárselo de en medio. Al final lo único que le preocupa es el dinero. No importa si vuestro padre cobra o no, no importa si vuestro padre tiene dinero para vivir o no. A ella sólo le importa ella misma y el dinero. Me cuesta muchísimo entender ese amor que os tiene; un amor en el que os quiere privar de vuestro padre, un amor en el que se os potencia el “no sois perfectas” para justificar cualquier conducta, un amor en el que NO se os corrige “comer con la boca cerrada” o “tener cuidado para no mancharos mientras coméis”. Cuando vuestro padre habla con ella y le dice que está preocupado por determinadas conductas ella se justifica con un “ya lo aprenderán cuando sean mayores” o “ya se lo enseñarán en el colegio”. Vuestra autoestima es terriblemente baja.
Fue un momento terrible porque saber que quizás vuestra madre, esa persona que os aliena cada día en contra de vuestro padre, intenta mandar a tu padre a la cárcel durante un tiempo ha sido muy duro. A lloraba de pena, una pena terrible de saber que esa mujer que se llama madre hará lo posible por arrancaros la posibilidad de disfrutar de vuestro padre. M estaba como impasible hasta que arrancó el llanto. Ella no sólo sentía pena sino rabia. Ella, además, forma parte activa de los critiqueos de la madre. Miente sobre nosotros y además no viene con nosotros cuando le toca. No es ella quien siente o habla, es un títere de su madre. Una sencilla marioneta que su madre gestiona a su antojo. A mitad del ataque de ansiedad le dije que no es consecuente su actitud con su llanto puesto que ella no quiere venir con su padre. Jamás las hemos hecho partícipes de la situación ni hemos contado la otra parte. Ellas sólo conocen la historia que su madre les cuenta. No saben lo que hay en la otra parte. Para M sentir que la venda se cae, que su madre no es tan buena como parece, que lo que ve en casa no es lo que su madre le cuenta, que aquí se respeta la otra parte, que no se habla mal de la otra parte (pero no porque no haga las cosas mal, sino por respeto a ellas)… fue un golpe muy duro.
El ataque de ansiedad duró bastante tiempo. Se fusionó con su padre en el llanto terrible hasta que la risa arrancó tiempo después. Ha habido un antes y después tras este duro momento. Creo que hemos avanzado algo. No hay malos y buenos en esta historia, hay adultos que jamás debieron tener hijos porque no estaban preparados a que los hijos son para siempre y que su relación podía no serlo. Ahora son ellas las que sufren. Y duele.
Hemos avanzado en esta quincena pero no sabemos cuánto retrocederemos en los días que paséis con vuestra madre. Ojalá pudiéramos hablar con ella de lo que es la autoestima. Ojalá pudiera implicarse un poco más en vuestra educación sin delegarla en otros. Ojalá se hubiera preparado para ser madre.

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